Introduccion a Testimonios por Ana Maria Gomez

“Somos lo que leemos”, Erasmo de Rótterdam.
Y para leer, ergo para ser, necesitamos y requerimos de letras. Letras – testimonios y este es un espacio de testimonios, precisamente.

Certeza o verdad, aseveración, prueba, justificación y comprobación.
Todo ello implica un testimonio.
¿Cómo dar testimonio de la letra?
La verdad compromete un cuerpo; la letra compromete un cuerpo.
Este es un espacio de letras, para las letras, por las letras.
“La letra mata, el espíritu vivifica”

Este es un locus destinado a las letras fecundas que no excluyen el espíritu; no es un sitio de letras muertas sino de letras que danzan tiempos, tiempos de poética, en tanto creación, tiempos de parousia, cuyo significado principal implica la presencia física, el advenimiento, acercamiento, retorno. Y eso se pretende: la proximidad, el contacto cuasi físico, de los escribidores de letras con sus lectores.

Cada lector, una aventura posible. Cada escritor, una osadía probable, una anti hipocresía, una “sed de verdad” irreprimible.
“Verba volant scripta manent” es una cita latina tomada de un discurso de Caio Titus al senado romano:  “las palabras vuelan, lo escrito permanece”. Palabras fugaces, aquellas del “flatus vocis”. Palabras de viento, letras de inscripción.
La letra es un principio de Real: no cesa de no inscribirse. Solo espera lo Simbólico que, con cada lector, avance su límite. Pero no dejará  de estar allí, en el mismo lugar. Solo que necesita la prometida lectura que no falte a la cita. Cada vez que un lector falta a la cita ya no hay más promesa.

Y finalmente, ¿qué sería un escrito sino un fragmento diminuto que encierra en sí toda la historia de una humanidad?
Escenas,  pantallas, tramas, cuerpos, historiografías, trazas, rastros,  huellas, inscripciones: todo ello en forma de letras.
Los textos llamados sagrados no sólo contaban por lo que decían; en ellos cada letra tenía también valor sacro.
Las pulsiones nos escriben; los deseos nos escriben; los anhelos nos escriben.

Gracias a la generosidad de la Fundación Proyecto al Sur y de su Presidente, Carlos Brück, me toca, humildemente y alentada por alas de deseos de letras, hacerme cargo de este espacio.
Se convoca, se invita, se propicia que cada quien que así esté  llevado de la mano por nuestra musa, quiera asistir a este banquete de letras testimoniales.
Agradezco, desde ya y “desde el presente, por el pasado hacia el futuro” a todos aquellos que aproximen sus letras para esa aventura posible. Letras música, letras notas, letras partituras, sonidos de letras nos esperan porque “Leer es ir al encuentro de algo que está a punto de ser y aún nadie sabe qué será…”. dijo  Italo Calvino.
¡Muchas gracias!