De Sigmund a Lucian Freud: Líneas de cruce

CARLOS BRUCKJULIO CRIVELLIEDUARDO MEDICIEDUARDO STUPIA


Carlos Brück
Quisiera presentarme y presentar a quienes participan en estas conversaciones.

Pero también presentar nuestro agradecimiento a la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes que tan generosamente se ha planteado la posibilidad de compartir este lugar que sabemos contiguo al Museo, no solo geográficamente, sino también por  respaldarlo y plantearse con intensidad la transmisión de cuestiones que hacen a la estética pero también a las coordenadas de la cultura.

Cuando digo “sabemos” hablo en plural, no a mi nombre, sino de la Fundación Proyecto al Sur que este año cumple 20 años de producción precisamente en el terreno del entrecruzamiento del psicoanálisis con esas coordenadas de la cultura.
Quien les habla entonces es el Presidente de la Fundación y nos complace, como en tantas otras ocasiones, poder intervenir y dar lugar a quienes desde distintas prácticas, distintos intereses, pueden tener algo que decir.

En este caso estoy seguro de ello en tanto que junto conmigo están: Julio Crivelli, alguien que además de su práctica en el Derecho sostiene hace tiempo el interés por la epistemología, la poética y que se distingue hace años por ser un excelente coleccionista de arte.

Y hablando de ello, están con nosotros dos personas destacadas en el arte de la representación y a quienes por lo tanto les cabe la nominación de ser destacados artistas visuales, con una trayectoria intensa y rigurosa. Eduardo Médici y Eduardo Stupía.
Y para empezar quiero hacerles una confidencia: lo que me sucede cuando leo el apellido Freud, y me encuentro con que no se trata del  constructor del psicoanálisis sino de otro sujeto que portando el mismo término pero llamándose Lucian, también ha sobrepasado los bordes de lo establecido para establecer un nuevo punto de vista.

En ese momento cuando me intereso en Freud, el Otro, es cuando también entiendo que el mundo es ancho y ajeno y que no se limita a ciertas referencias . Pues bien, esto es lo mismo que se plantea la Fundación Proyecto al Sur cuando decide poner en acto el entrecruzamiento del que antes hablaba.

Solo a posteriori, y esta es nuestra apuesta de riesgo, podremos saber cuál es el efecto de este movimiento, de esta convocatoria. Por eso mismo es que el panel de hoy se llama : De Sigmund a Lucian Freud: líneas de cruce. Por supuesto que cuando nos planteamos esto, el primer efecto es el que resulta de haber dejado a un lado aquello que de alguna manera se opone al cruce y es la  correspondencia, la linealidad que en este caso sería -por ejemplo- plantearse  que la práctica de Sigmund Freud y de Lucian Freud tienen el mismo criterio y que podamos compararla en sus similitudes.

Esto sería  solamente cruzar los personajes hasta exprimirlos, en una ficción muy tentadora pero fuera de lugar.

Y en palabras precisamente de Lucian Freud sería: “El paraguas y la máquina de coser de Lautremont en una mesa de quirófano me parecen un encuentro innecesariamente elaborado”.

También otra impropiedad, sería cargar todo a la cuenta del encuentro de uno con otro, aunque Lucian  hable de su abuelo con ternura y lo recuerde imprecisamente como alguien con quien compartía la lectura de una antigua historieta o deslice, por ejemplo, la impresión que le causo ver en el rostro de Sigmund las marcas de operaciones  recientes.

Digo cargar todo a la cuenta en el altar de las explicaciones, porque eso deja de lado otras causas que alguien podría desplegar a cielo abierto o en las heridas del cielo.

Por eso cuando todos los años convocamos al P,remio Lucian Freud decimos que lleva el apellido de aquel que sostuvo su discurso frente a resistencias, entusiasmos pasajeros, controversias rápidas y amores difíciles

Pero que también lleva el nombre del nieto de Sigmund, uno de los mejores pintores de nuestro tiempo. Lo que se cifra allí no es convocado por la arbitrariedad sanguínea o la identificación rústica, sino esta planteada por el más allá del principio de familiaridad y que hace en una condensación entre Freud y Lucian a nuestra fórmula : psicoanálisis/cultura.

Y para ocuparse tanto de Sigmund como de Lucian, creo que no es procedente suponerles a cualquiera de los dos, épocas que hablen cronológicamente de progresos. Como si el Freud de comienzos del siglo 20 estuviese retrasado consigo mismo en relación al momento en que escribe El Malestar en la cultura. O como si el Freud que pinta Sala de hospital en 1940 fuera un borrador del artista que  pinta Mujer desnuda en el sofá en la década del 80.

Pero en el cruce pueden hacerse algunos deslizamientos, sobre todo cuando Sigmund opina que el psicoanálisis es equivalente en las artes a la escultura, es decir que opera  por vía de porre sacando todo lo que es necesario para llegar al núcleo que hace a la figura. Allí Lucian parecería contradecirlo planteándose la tarea de la pintura, que va agregando hasta definir algun trazo. Pero digo “parecería” porque precisamente su estilo como pintor dice que nunca aplicaría pintura sobre pintura. Y agregamos nosotros que más aún, se ocupará en sacar lo que hay mediante un trazo exacerbado.

En ese sentido el realismo de Lucian  implica como dice uno de sus biógrafos, Sebastian Smee no tanto lo que hace como pretensión voluntarista sino lo que se niega a hacer.

Que extraña relación con lo que afirma Jacques Lacan cuando plantea que el mayor y quizás único mérito de Sigmund Freud fue privarse de los medios que tenía a su disposición.

Doy el lugar, la palabra, a quienes entonces tendrán algo que decir.


Julio Crivelli

La realidad es que yo me asomo a este tema desde la perspectiva de un amante de estas cuestiones. Yo no soy un psicoanalista ni un pintor, soy apenas un aficionado a la epistemología y un interesado en el arte.
Cuando fui invitado, pensé en las sorpresas que siempre desde la referencia de la epistemología, tuve con Freud. Su inicio dentro de un marco de positivismo con un enorme entusiasmo por las ideas de Augusto Comte. Augusto Comte escribe las “Lecciones de Filosofía Positiva” a principios del siglo XIX. Describe un estado teológico que ya fue hace muchos años, un “estado metafísico” que también fue hace muchos años y un “estado positivo” del cual gozaríamos desde la Ilustración. Siempre es así, los Griegos cuando empiezan el pensamiento 500 años antes de Cristo descubren que todo lo anterior es Doxa, opinión y que lo que ellos empiezan a hacer ahora es Logos Razón. Recorriendo la Historia del Pensamiento, advertimos que siempre empezamos la era de la razón. Siempre empezamos la era de la razón y después descubrimos que no la habíamos iniciado. Es pura soberbia, diría la Torah
Pero esta soberbia también es esperanza, ilusión y desilusión, esta insensatez en el fondo es la que nos mantiene vivos, porque es la insensatez de creer. Así que Comte empieza el Siglo XIX con esta ilusión de la ciencia, pese al romanticismo que se desarrolla en paralelo como protestando frente a esta ilusión de la ciencia, que descarta cualquier cosa que este fuera del método científico Freud integra el círculo de Viena y se desarrolla como neurólogo en el marco del positivismo científico. Y en todas sus iniciales referencias, Freud, quiere adherir a este positivismo militante. No es raro, en ese mismo época en otras ciencias del hombre, como el Derecho también se intentaba hacer un derecho positivista, un derecho que prescindía de las creencias y se basaba directamente en una estructura lógica dada, cualquiera fueran los contenidos, el derecho era pura forma.
La realidad, es que el positivismo constituye uno de esos momentos de soberbia de la ciencia, que pretende que todo lo que no esté dentro del método experimental esta fuera del conocimiento. Así inaugura Sigmund Freud su viaje. Viaje en el que, finalmente, llega a la mitología como explicación que habían encontrado los griegos en el grado de la historia, sobre algunas cuestiones que el se planteaba (nada más opuesto al positivismo ni al método científico). Sin embargo estos relatos de los griegos permiten ilustrar lo que sucede dentro de nuestra conciencia, son los que sirven a Freud con un lenguaje insuperable para entender lo que sucede. Este lenguaje de los griegos, en realidad fue escrito pero hallado mucho antes, probablemente en los fines del neolítico o sea muchísimos miles de años antes. Este es el origen de la mitología griega al que el se refiere.
También es una coincidencia importante. La existencia entre Freud, Marx, Einstein y Darwin, cuatro “científicos” que descubren leyes que están atrás de lo aparente.
Descubren que la ciencia es el descubrimiento de lo oculto pero que no se puede ver  ni tocar.
Habría acá un camino en el que- partiendo de la ciencia positiva – se redescubre la forma mas simple de protegerse del hombre frente al terror primordial de la incomprensión de lo que sucede.
Porque finalmente es la ciencia una explicación, una explicación de lo que sucede, que nos protege del caos, y que debemos validar sistemáticamente. Y ahora Lucian Freud: La pintura como representación y como conjuro.La pintura empieza como  representación   frente al caos es otro ángulo equivalente al de la ciencia.
Es otro modo de mirar, Nietzche dijo que si alguna vez era posible la metafísica, su lenguaje sería arte, no un lenguaje del concepto.
La pintura como representación, es la organización de una imagen para detener al mundo, que irrefrenablemente se mueve y aterroriza. Es una forma de entender igual que la ciencia que arranca también desde el caos.
La visión primordial es caótica porque no es inteligible y esa visión caótica y terrorífica es la que se apacigua con la representación. Sin embargo esto no es suficiente, todavía hace falta más, porque cuando se representa,  se advierte que dentro de la representación hay otras cosas.
Si son de la naturaleza hay fuerzas , las fuerzas son cosas que siguen siendo aun para la física  moderna absolutamente misteriosas. En realidad podemos describir las fuerzas, sabemos que las fuerzas están. Podemos medir matemáticamente sus efectos, pero no sabemos que son las fuerzas,  la consistencia de las fuerzas y esto no lo sabemos desde hace unos cuarenta mil años.
Pero también están las fuerzas del interior, las que sabemos que existen y que nuevamente no las podemos medir , ni siquiera matemáticamente. Quizás de la manera en que Freud establece en el psicoanálisis a través del mito o de otros lenguajes que vendrán, pero tampoco sabemos en realidad en que consisten que son, asi que lo que podemos hacer con las fuerzas es conjurarlas¿ y como se conjuran las fuerzas?
Las fuerzas se conjuran dándole a la representación el contenido de la fuerza misma, es decir la presión, lo que se sucede, lo que se mueve, que es absolutamente distinto de la representación específica  de la imagen.
Por eso es que cuando se habla de pintura figurativa, la pintura es mucho mas que figurar  porque la figura a la que refiere la pintura no es solamente la figura exterior sino la figura interior. También la pintura es algo pecaminoso igual que la ciencia.
Porque el hombre fue creado a imagen y semejanza,  pero como cometió el pecado original, perdió la semejanza.  El hecho de recuperar la semejanza implica ingresar en un terreno prohibido, en un terreno sagrado que es el terreno que se ingresa cada vez que nosotros conocemos, porque nos queremos parecer a Dios y eso esta prohibido. Asi que la pintura es siempre un territorio difícil, un lugar que se mueve y que causa una profunda inseguridad y temor en el cual hay que avanzar. Al igual que la ciencia, siempre es empezar de nuevo.
Se dice que se pinta lo que no se ve, y se representa lo que se ve. Pero se pinta lo que no se ve, lo que esta adentro, el conjuro de lo que no se ve es lo oculto de lo aparente.
Lucian Freud con su surrealismo inicial, en la época en que el lo lleva adelante, es un clasicismo porque esto es lo que hacia todo el mundo, y cual es la ruptura? Cual es el planteo? El planteo es volver a una visión clásica. Lucian Freud es un pintor de pocas obras. Pintar la obra le lleva mucho tiempo. Hay pinturas que han demorado alrededor de 5 a 7 años.
El dice:” pinto gente no por lo que quisieran ser sino por lo que son, quiero que la pintura sea carne”¿ Y qué encuentra Lucian Freud en la carne?
Porque en la visión anterior que hicimos,esto seria mera representación y sin embargo no es así.
Lo que Lucian Freud demuestra, es que el cuerpo en si, la carne como llama a las pinturas que quiere que sean carne, la carne transmite mucho mas de por si de nuestro interior, que cualquier deformación que nosotros le apliquemos. La ruptura de el es, que no necesita de las modalidades del expresionismo ni del surrealismo
El relato del interior lo hace la propia realidad, si nosotros observamos la realidad del cuerpo, en forma absolutamente natural y tal como es tenemos entonces un relato de lo que está oculto. Así que también acá hay un viaje y un camino, un camino desde lo informalista, desde lo surrealista hacia lo realista y lo clásico, hacia una pintura que pareciera que solamente representa, pero que en esa representación es tan fuerte y poderosa que conjura.
En definitiva es un rescate del hombre como sujeto del arte, en un momento en el que la dimensión humana empieza  a perderse. Una tendencia que sigue pese a Lucian Freud, que es como un faro en una tiniebla, que progresa y sigue hasta el día de hoy en el arte.
Se refiere a todo lo que nos llena de sorpresa y de miedo. El miedo y la valentía son el motor de la ciencia y del arte, la necesidad de pecar,  de parecerse a Dios ( lo cual está prohibido)  y la de arrepentirse cuando nos damos cuenta de aquel paso que habíamos dado en la ciencia y que creíamos, como creía Augusto Comte, que estábamos ya en el “estado positivo” los griegos que habían abandonado la doxa ilusoriamente habían entrado en el Logos. Tantas otras ilusiones que hemos vivido a lo largo de la historia de Occidente y tantas “desilusiones” Pero toda desilusión es el terreno fértil de una ilusión nueva.
Esto también lo encuentro yo en la pintura de Lucian Freud.


Eduardo Stupía

Buenas noches, muchas gracias por la presencia. Cuando Carlos Brück me invitó a participar de esta mesa y me anuncio el tema, me obligó a establecer una especie de línea o de linaje o de territorio, si se quiere, en el que paradójicamente no había pensado nunca.
Entonces todo el tiempo estaba tratando de salirme un poco de la obligación mandataria de examinar esa relación y al mismo tiempo con la tentación de considerar si efectivamente podía encontrar en la pintura de Lucian Freud, alguna pista que me permitiera relacionarlo más o menos directamente o indirectamente, con su célebre abuelo.
Muy buena la pregunta que esbozo Eduardo Médici, acerca de si el destino como pintor de Lucian Freud hubiese sido el mismo, en términos también de mercado, si no hubiera tenido ese apellido.
También uno podría preguntarse si hubiera pintado otra cosa si no hubiera tenido ese apellido, en fin son preguntas obviamente hipotéticas y casi retóricas pero también tienen que ver  con lo que se cifra en el nombre como diría Borges.
También la pregunta es si nosotros estamos leyendo demasiado el hecho de que alguien se llame como se llame y que pinte de determinada manera. Entonces lo primero que pensé es si habría tal cosa, no tengo respuesta para esto les aclaro. Si habría una manera posfreudiana de representar el cuerpo o una manera pos lacaniana de representarlo o no representarlo. En el sentido que contemporáneamente, el cuerpo en el arte digamos, no tiene la misma categoría dominada por la razón como apuntaba Crivelli que tuvo en el siglo XIX y XX. Y también que en algún momento, como lo muestra Lucian Freud, el llamado “realismo de Lucian Freud” es una especie de recuperación del realismo decimonónico atravesado por un pathos completamente modernos.
Lucian es un pintor moderno, en el sentido de asumir determinados rasgos propios de la modernidad en los cuales el psicoanálisis tiene definitivamente inscripción y presencia. Otra de las cosas que me parecieron paradojales, fue que mientras Freud escribía, estaba ocupado en establecer una especie de vanguardia, de ruptura, de inventar un sistema. No se ocupaba, no podía ocuparse probablemente de los pintores vanguardista de esa misma época y se ocupaba de Da Vinci o de Miguel Ángel. Entonces podríamos pensar  que Freud era un hombre de preocupaciones en cuanto al arte clásica, mas allá de su opción rupturista en su propia área en su propio campo.
Por otra parte la vinculación entre arte y psicoanálisis que ha sido abundantemente examinada  y exhaustivamente tratada. No vamos a esbozar ningún resumen aquí,  pero si hay que pensar que las vinculaciones literales o explicitas,  tienen que ver más bien con el surrealismo.
El surrealismo es una operación lingüística que toma elementos que la teoría freudiana instala en pos de las ideas, la fascinación por los orígenes los sueños lo primitivo la subjetividad la sexualidad, entonces otra de las cosas que no pude evitar pensar era si (y esto seguramente es absurdo) es si Lucian Freud miraba como miraba el a sus modelos. Alguien dijo que la mirada de Lucian era una mirada escudriñadora en el sentido de la agudeza de la percepción o de la invención de rasgos. Nunca sabemos si el pintor inventa los rasgos de los retratados o es fiel, no lo sabremos nunca. Pero efectivamente la pintura de Lucian Freud tiene esa especie de cualidad radiográfica.
Una crítica del New York Times dice que en realidad la cualidad radiográfica de Lucian está en sus grabados más que en sus pinturas, bueno es una elección de ellos pero en realidad podríamos atribuir una cualidad radiográfica a las pinturas. Ahora bien:¿ qué se ve detrás de eso que  vemos si fuera radiografía ?.
Yo creo que en Lucian Freud la paradoja, es lo que el va poniendo, que hay una cualidad material muy fuerte en Lucian que convierte sus pinturas en algo mucho más material. Que a una operación pictórica la convierte en una operación física.
No solamente en la acción de la física de pintar aunque hay muchas fotos de Lucian Freud, en el estudio en general, en torso desnudo frente a sus modelos y hay una extraordinaria fisicalidad  en esa fotografía.
Fisicalidad que después se va a ver reproducida en la exuberancia de sus modelos en esa especie de anti-estética que el desarrollaba para elegir a sus objetos /modelos. Entonces en esas materialidades de la pintura de Lucian Freud, el buscó un pigmento especifico, para que su pintura se pareciera muchísimo, lo más posible, a la carne.
Toda la paleta de Lucian Freud, de los interiores donde están sus modelos, están teñidos de una cierta variedad de ocres,  tierras, naranjas amarillos y rojos. Están todos de algún modo teñidos de cierta calidad carnal volviendo también un poco a lo que se dijo aquí de la carne.
No quiero ser específico en cuanto a la materialidad, porque hay retratos de cuerpo entero  que tienen alguna especie de cualidad calcárea. Son como muros, pinturas como si el fuera un minero, como si el pusiera pintura y a su vez poniendo pintura excavara esa superficie “materica” en busca de esta verdad de la que también se hablaba aquí que es indefinible, que es mas bien una pulsión emocional en busca de una verdad mas que la idea de una verdad filosófica. Y hablando un poco de la razón, y hablando del realismo tradicional, el de Lucian Freud, es un realismo amparado en cierto sentido por las mitologías de la razón.
El realismo de Lucian Freud es un realismo teatral, se ve muy claramente en el modo en que inventa la puesta en escena de sus personajes. La manera no solo en que posan sino en el ámbito.
Normalmente los personajes de Freud no tiene un ámbito narrativo de pertenencia social están en lugar neutral que parece a veces del estudio.
Porque en ocasiones, en los planos laterales, hay como un paño embrollado, arrugado como si fuera  el paño sabana detrás del modelo y mucha veces  parecen los modelos posar en habitaciones de casas abandonadas. Creo que el busca entonces desnudar también la cuestión de la posibilidad, diríamos de la posibilidad domestica del desnudo siendo que son personas de todos los días. Amigos o parientes los ha desnudado no solo de la ropa sino de cierta contención del rasgo escenográfico que suele ser típico de muchos retratos.
No pude evitar- y esto también puede ser completamente absurdo- pensar que Lucian pinta desnudos sobre sofás divanes, me he tentado a pensar que hay una especie de contaminación ahí, dado que estamos haciendo un establecimiento de relaciones: ¿ Porque no pensar que estos desnudos son también además modelos pacientes de una mirada exploradora de Lucian? Obviamente no en el sentido  de la técnica psicoanalítica, sino en el sentido de la verdad posible pictórica.
Verdad pictórica y no personal, no individual, que este ahí buscando. Hay una rara relación entre la potencia física, la personalidad,  el carácter y pérdida de individuación si se quiere de estas figuras que posan como posan las figuras de Lucian.
Hay una rarísima costumbre de pintar figuras durmiendo, la famosa mujer gorda que hemos visto muchísimo, es una inspectora de seguro social aparece francamente durmiendo. No cabe duda que se quedo dormida digamos. Y parecería que el sueño  (estaría uno tentado a pensar) que en la categoría imaginaria del bisnieto de Freud tiene una cualidad específicamente filosófica y técnica, pero no es una manera de posar es decir que ahí también no está nunca más la vestimenta de la pose. Es decir la pose  es también la manera de vestir un desnudo. En realidad los desnudos que duermen no están posando están dormidos, del mismo  modo los retratos pictóricos de Lucian muchas veces parecen como aburridos, como si el modelo estuviera cansado de posar o bien pensando en otra cosa (¿en que pensaría un modelo?).
Sin embargo la historia del retratismo es una historia de mucha significación es difícil pensar en un retrato que no este pensando algo, el retrato documentalmente tenía que narrar algo. Entonces lo raro de Lucian Freud es que estos retratos están como desganados, como no asumiendo el hecho que están siendo retratados.
Otra cuestión con respecto a la teatralidad es la luz, la iluminación de Lucian Freud es una iluminación muy poco temática, muy poco significativa, una luz cruda que tiene todo, como decía, amarillo viene de arriba y no tiene nada que ver con la luz clarooscura del clásico como si alguien la hubiera prendido.
No hay ningún trabajo dramático con la luz, la dramaticidad para Freud es una cuestión estrictamente del cuerpo y no tanto de la circunstancia que puede estar interpelando ese cuerpo.
El cuerpo es una circunstancia, hay una cuestión con la genitalidad si queremos hablar de otra cuestión que instala la teoría psicoanalítica en el imaginario de la cultura. La genitalidad en Freud es una genitalidad natural, por decirlo as,í no hay en el y el lo dice es como parte integrante de esa persona es un rasgo más de un cuerpo visto sobre esa luz neutral por¿que lo subrayo? Porque cuando le preguntan: si no le había parecido excesivo el pintar a sus hijas desnudas, el tuvo varias hijas, dijo que no que no había ninguna clase de erotismo en su proposición, era la genitalidad parte del cuerpo igual que una mano. Es decir propone una nueva mirada sobre lo genital.
Leí una cosa muy interesante que tiene que ver también con la madre, Lucian retrato a su madre  varias veces en vida.
En 1970 realiza Freud un dibujo al lápiz del padre,  en abril de ese año el padre muere y la madre tiene una gran depresión  e intenta suicidarse y cuenta el mismo Freud: “…Mi madre intento matarse cuando murió mi padre, casi lo logra, pero mi hermana que vive al lado la encontró y la devolvió a la vida cuando estaba prácticamente muerta. Después de eso, aunque mi madre gozó de una salud esplendida  y se encontraba realmente bien. Fingía estar muy enferma. Solo estaba tremendamente deprimida por seguir viva tras haber tomando aquella decisión. Empecé a pintarla-sigue diciendo Freud- porque había perdido todo interés por todo incluso por mi … Antes siempre la evitaba, porque era tan intuitiva que sentía que con ella mi intimidad peligraba”
Suponemos que la puede empezar a pintar cuando la madre ya no estaba interesada por escudriñarlo a el, es decir puede escudriñarla cuando no es mirado: “…desde que dejo de interesarse por mi tuve una buena modelo…”.
Otra vez la cuestión de la relación del desinterés filosófico entre el pintor y la modelo. Una cosa es el desinterés que Freud detecta o inventa en sus retratados y otra cosa es la posibilidad de pintar al retratado porque este se desinteresa por el pintor como una mirada .En ese sentido empezó una serie ininterrumpida de retratos a lo largo de 15 años de una anciana que resulta ser Lucy, la madre de Lucian que la iba  a buscar o mandaba a alguien por ella  a la mañana a lo largo de 8 o 9 años seguidos hasta su muerte. Y el primer retrato de la madre es de 1972.
Y hay un cuadro muy singular que muestra a la madre sentada en una silla mientras la amante de Lucian en aquella época aparece recostada en una cama detrás. Es algo inhabitual en Freud porque la amante  y la madre nunca posaron juntas. Hay otro retrato de la madre  que siempre fue retratada recostada con una especie de quimono y esta despierta como muy consciente en una cama de hospital. La pregunta que me surgió inmediatamente es si la pintura o la mirada del pintor prolongo la vida de la madre o bien si es un efecto pictórico de prolongación la vida digo más allá del episodio cronológico.
También pensé que hace poco tuve que escribir un texto sobre el retrato de la madre de Durero y veía que la idea de este es el retrato de la madre viva pero con la fecha de muerte. Como si solo se pudiera atar esa fecha y no recordar la muerte y también descubro ahora  que Lucian tiene un grabado de la madre muerta después de toda esta serie de retratos de la madre.
Quisiera leer un párrafo de Jean Genet sobre Rembrandt, porque tiene para mi directa relación con lo que se hablo aquí del realismo. El tipo de realismo que propone Lucian y probablemente lo que nos ha dado a nuestra mirada ese realismo.
Precisamente el texto es sobre la Novia judía: “Que nuestra mirada sea vivaz o torpe depende de la cosa contemplada tanto o más que de nosotros.

De aquí que me refiera a esa velocidad que lanza al objeto por delante de nosotros o bien una lentitud que lo hace pesado cuando nuestra mirada encuentra en el cuadro de Rembrandt (…) se hace un poco bobina. Algo la retiene, una fuerza grave como un olor a establo. Cuando no veo de los personajes sino el busto o la cabeza, no puedo dejar de imaginarlos de pie sobre excrementos. Los pechos respiran, las manos están calientes huesudas, nudosas pero calientes.La tabla del sindico reposa en la paja, los cinco hombres huelen a estiércol liquido y a boñiga (…) debajo de los abrigos gordos de pie,l debajo de las levitas, los cuerpos cumplen escrupulosamente sus funciones. Están, huelen digieren calientes, huelen cagan. Por delicado que sea el rostro o su mirada la novia judía tiene culo, eso se siente.
En cuanto al propio Rembrandt no hay más que hablar: desde su primer relato su masa carnal no parara de acelerarse de un cuadro a otro hasta el postrero al que llega definitivo pero no vacío de su tanza, ha tenido que reconocerse y afirmarse como un ser de carne, que digo de carne, de carnaza, de chicha de sangre, de lagrimas de sudores, de inteligencia y de ternura y de otras cosas más hasta el infinito, aunque ninguna de ellas niegue a las demás salvándose las unas a las otras….”



Eduardo Médici

La enfermedad seguía su curso inexorable. La piel que cubría el pómulo se volvió gangrenosa, creando finalmente un agujero y una comunicación abierta entre la cavidad oral y el exterior. Esto produjo un alivio del dolor-mejor dicho, todo el área se volvió mas accesible a las aplicaciones de ortoformo- pero el olor aumento,.Tuvimos que cubrir la cama con un mosquitero, porque las moscas se sentían atraídas por el olor.

Entretanto había comenzado la guerra.
Parado en el vano de la puerta de la habitación, perturbado, Lucian no podía apartar la mirada del pómulo inerte y descolorido de su abuelo. La mirada agujereando el agujero que a su vez lo miraba.
El 23 de Septiembre de 1939, Freud murió. Lucian tenia 17 años y no sabia aun que el misterio del cuerpo se había instalado en el.
Ahora, parado en el vano de la puerta de su estudio, con el torso descubierto, un delantal cubriendo su falda y un pincel en la mano, la mirada fija en un punto mas allá del modelo que lo espera, parece un carnicero a punto de desollar una res.
David Hockney conocido pintor, amigo y modelo a la vez, cuenta como Freud se acerca a cm de su rostro para observar con detalle las imperfecciones, los matices de color… casi de un modo avasallador. Pero esto no ocurre solo con el, todos aquellos que acuden a ser retratados pasan por la misma situación: horas y horas sentados en un viejo sofá o tirados en una cama días y días bajo la escudriñadora mirada del pintor, en un pequeño cuarto de pisos y paredes cubiertos de restos de pintura y altas montañas de trapos, donde limpia sus pinceles, y que sirven de decorado para cada pose.
Lucian Freud, nieto de Sigmund, murió el 20 de Julio …………….
Murio Lucian Freud, era nieto de Sigmund Freud………..
El otro Freud……
Murio Lucian Freud, el nieto del padre del psicoanalisis….
más o menos así empezaban todos los obituarios publicados en diarios y en Internet el día posterior a su muerte.
Lucian Freud hablaba poco de su familia, la relación con su padre no era muy buena y no quería nada a su tia Anna. De su abuelo recordaba el buen humor, pero comentaba que no había leído nada de su obra, a excepción de un texto, Humor y Manía, pues creía que iba a encontrar en el, los chistes que le contaba.
Como analizante no puedo dejar de saber que soy hablado por mis ancestros, que
cada palabra de ellos marco mi vida, y como con esas palabras tuve y tengo que hacer otras nuevas. Mucho mas habrá tenido que hacer Lucian teniendo en cuenta el linaje que corría por sus venas. . Debo confesar que, tal vez por el significado que tuvo Freud en mi vida me era imposible ver el nombre de Freud entre pares,- Bacon ,Auberbach, Kitaj, por nombrar el grupo que frecuentaba- y no pensar en Sigmund primero, y creer que era un error de imprenta en esa cadena de nombres propios. Dejo aquí de pasada una pregunta: cuanto habrá influido en la relación de su obra con el mercado del arte, y no solo en su vida, este emblemático apellido.?
Cada pintor a su manera resume la historia de la pintura, y podríamos decir su historia, si pensamos que la obra es el cruce de ambas.
Dudo que Lucian pudiera ignorar que no podía ignorar el cuerpo de obra de su abuelo aunque se negara a leerla hasta su muerte, aunque se burlara de aquellos que querían vincularla con la suya , porque esa obra estaba ya escrita en su cuerpo y en los cuerpos de aquellos sometidos a su mirada.
Mi trabajo es autobiográfico. Es sobre mi y mi entorno. Sobre mi esperanza, mi memoria , mi sensualidad y mi compromiso. Trabajo con gente que me interesa y que me importa, en habitaciones que conozco.
Sigmund, escuchaba afanosamente lo que un cuerpo quería decir, Lucian, miraba obsesivamente los cuerpos para traducir en pintura lo que en ellos estaba escrito.
Es prestando su cuerpo al mundo que el pintor cambia el mundo en pintura.
Una pintura, la de Freud, que lleva oculta en sus pligues la carne de Tiziano, de Rembrand, de Soutine, de Schiele, y sobre todo la de un contemporáneo suyo “que le ensenio a sobrevolar la vida, cortejar el riesgo, tentar los accidentes y saltarse las normas”: Francis Bacon. Pero mientras este hacia estallar los cuerpos con la pincelada, los de Lucian debían soportar la carga del pincel hurgando en los recovecos, en las cicatrizes, en las miradas.
Quisiera terminar este breve texto, con la ultima parte de un poema de Antonio Marimón, (poeta argentino fallecido tempranamente), que cite en algunas de mis obras y que automáticamente apareció asociado a la obra de Lucian Freud cuando empecé a pensar en este escrito, y que para mi, condensa como nadie la batalla de Freud con el cuerpo.
Mi carne es un pedazo de agujero para los locos,
Pero la historia pasa por ella, el lenguaje pasa por ella.
La diaria carnicería que es la vida humana pasa por ella.
Despierto, no se como ni donde depositar su volumen,
Desdichado vacío sanguinolento.

Bibliografia
M. Schur. / Merleau Ponty / Lucian Freud / Antonio Marimón