PRESENTACIÓN DE RAZONES

Rosa Lopez

Me planteaba porqué presentar mi libro en Buenos Aires, un libro de una autora cordobesa, desconocida en este medio, que encima transita por este camino del psicoanálisis con un paso raro. Que se atreve a echar una mirada a ese paso y al de otros que la acompañaron o la precedieron. Me puedo responder que todo pasa por Buenos Aires. Es difícil pensar la difusión de este libro, con lo que acabo de decir, de una manera medianamente convocante en esta ciudad. Más aún pensando que la editorial también es cordobesa.
También puedo decir que hay vertientes personales que forman parte de este paso del que hablo y que pueden animarme a venir a estas tierras a compartir este momento a pesar de lo antedicho.
Si, Buenos Aires no es cualquier ciudad para mí. Es la ciudad de mi familia paterna. Aquí viví casi toda mi infancia y mi adolescencia. Está plagada de connotaciones, de imágenes, sonidos, olores que me convocan desde un lugar que no se. Ellas están llenas de seres queridos de ese tiempo que perduran hoy, que me acompañaron en un momento que se hicieron muy necesarios y estuvieron: amigos, parientes, compañeros, conocidos.
Evidentemente este libro nace como todas las producciones, desde muchas motivaciones, de búsquedas personales por un lado, en donde se entronca seguramente un estilo de vida, una historia de vida y también un trabajo compartido entre varios.
Por el lado del psicoanálisis siempre me interesó y busqué ahondar las preguntas y las posibles respuestas acompañada por determinados artistas que me sirvieron no para hacer psicobiografías, con las que no estoy de acuerdo, sino para marcar un rumbo. Así surgió tempranamente la compañía de Marechal en un pequeño escrito de los años 80 a partir de un trabajo grupal. Luego vendrían Mishima, Bataille, Artaud, Bonino, Genet y a partir de Pichon, Lautréamont, Fijman, Arlt, nuevamente Marechal y todos los que formaron parte del grupo en torno a la revista Martin Fierro, Artaud nuevamente, los surrealistas y dadaístas argentinos y franceses, Charly García, para nombrar a alguno de ellos. Luego los hemos retomado en Casandra, que hoy convoca a esta reunión y hemos incursionado por la senda de otros como el año pasado, de Fernando Pessoa.
Casandra tampoco es de este medio, pero podemos decir que no tiene un lugar estatuido. Quizá como en el mito se la encuentra allí para adentrarnos por un camino donde la verdad está en juego. Quizá como la de Charly esté para contarnos una historia deshistorizada. Los casandrinos, como nos llamamos gracias a la chispa que saltó de la cabeza de una de ellas para que se desparramara rápidamente en la de las otras y que surgió después de ensayar nombres que no nos decían nada, tenemos que ver con eso, trabajamos en ese campo que nos atraviesa y atraviesa el arte con la locura.
Les invito a transitar el puente que fui franqueando de la mano de la experiencia que fue surgiendo a partir de los dos seminarios que di en la elp uno en 1996 y el otro en 2002 con la edición de un libro en el medio. Un puente que se comenzó a construir desde la convocatoria al primer seminario con estas palabras:
“Un camino señalizado: transmisión, transferencia psicótica y trabajo de investigación – que en su trayecto trebólico describe sinuosidades, iluminado ostensivamente por aquí y por allá por la creación artística – es la propuesta de trabajo, con una advertencia similar a la de Lautreamont en Los cantos de Maldoror: dirige tus pasos hacia atrás, no sigas, si lo haces debes saber que formarás parte del texto que se escriba.
Por lo tanto esto no es más que una invitación a trabajar en torno de la locura, con el trabajo de la locura, que no tiene ni antes ni después ni regionalidad”.
Y el camino sinuoso sin dudas siguió y en ese camino, hace ya algún tiempo nos encontramos con Marcelo Percia y compartimos una forma de decir nuestro trabajo en el campo de la locura tomando maestros en un campo en que se entremezclan arte y locura. Y también con Carlos Bruck a partir del premio Lucian Freud 2011 por el texto Comunidad Heterogénea y psicoanálisis que muy amablemente me otorgó la Fundación Proyecto al Sur, Fundación con la que comparto ese entrecruzamiento que nos señaló el mismo Freud entre psicoanálisis y cultura, entre psicoanálisis y arte.
El libro que hoy presentamos supone un nuevo giro y sigue un equivoco en el juego de palabras: la discordancia del psicoanálisis por un lado y la transmisión por el otro.
Lacan decía y lo compartimos que lo que ocurre en un psicoanálisis es imposible de transmitir, no se transmite. ¿Y entonces? ¿Qué han hecho las reuniones de psicoanalistas con esto?
La intención de este libro es perseguir esas huellas.
Germán García, a sabiendas o no, hizo el puente que une mi libro anterior con este. Convoca para su prólogo a German Grève, Gomez Nerea, Jorge Thenon, Pizarro Crespo, todos ellos, pesquizados persiguiendo caminos que se abrían en torno a Pichon Rivière que nos permitió seguir las pistas de ese primerísimo momento de la psiquiatría y el psicoanálisis en Argentina abriendo los interrogantes que la imposible transmisión del psicoanálisis nos plantea.
Entonces: la transmisión ¿qué relación tiene con la enseñanza? ¿Cuál es la hechura de una enseñanza para que hunda sus raíces en los fundamentos del psicoanálisis para no convertir el psicoanálisis en una técnica sino en un arte?
En este nuevo libro los invito a adentrarnos en la cocina de las instituciones a través de lo que dejan ver sus propias publicaciones, las de los que quedan al margen y desde ese margen hablan. Nos ocupamos sobre todo de lo que ocurrió y ocurre en Argentina, que es parte de nuestro propio paso por las instituciones y nuestro propio paso en el psicoanálisis.