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En mayo de 1994, cerca de la ciudad minera de Sierra Grande, científicos argentinos, españoles y un norteamericano pusieron en una galería de la mina inactiva de hierro, a 500 metros de profundidad, un detector de partículas oscuras. Fui allí enviado por el diario Clarín para ver que era eso. Creo que pude ver algunas otras cosas, pese a la materia de que se trataba era precisamente "oscura".
Varios de aquellos detectores estaban siendo colocados en diversos puntos del planeta como parte de una investigación patrocinada por una universidad norteamericana, otra española y la comisión de energía atómica argentina. El experimento surgió de que la comprobación de la velocidad a la que rotan las galaxias no es proporcional a la masa visible o luminosa. En otras palabras, que debe existir mas masa de la que podemos ver, generando gravitación, para evitar que las galaxias salgan disparadas unas contra otras y se revierta el camino del big bang o explosión inicial. Esa materia debe ser, entonces, "oscura". Y aquel grupo de científicos pretendía verla en sus detectores, colocados a gran profundidad para captar solo las partículas oscuras que en teoría atraviesan la masa terrestre y cualquier otro cuerpo que se interponga en su camino, sin interactuar con ellos. Lo que surgiera de la experiencia sería vital para la teoría del big bang. Esto me lo dijo el científico español Juan Collar en el modesto hotel de Sierra Grande frente a la botella de grapa que administraba esa noche el representante estadounidense Frank Avignone. " Sabes que?, dijo Collar. La teoría del big bang es tan hermosa, tan perfecta, que sería una lástima que no funcionara". "Peligraría la teoría del big bang?", me asombré. "No solo la teoría del big bang", dijo Avignone. "Toda la física, desde Newton habría fallado si no existiera mas materia que la que vemos o podemos calcular". Entendí en un instante, o creí entender, que cualquier teoría podría regirse por los mismos principios que la estética. Esto me puso un poco nervioso. Dije: "Vamos a sostener una teoría solo porque es bella? Podría no ser cierta". "Pero podría serlo", remató Avignone. Y sirvió otra vuelta de grapa.
Jorge Aulicino