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Lecturas

Algunos apuntes al estudio de los nombres propios
"Quien conoce los nombres conoce también las cosas"
Héctor Fuentes

Sócrates:
" Por consiguiente, Hermógenes, es probable que el acto de poner el nombre, no sea, como tu crees, una tarea irrelevante. Aun más, dice la verdad Cratilo, al afirmar que los nombres corresponden por naturaleza a las cosas" (1)

Si (como el griego afirma en el Cratilo)
El nombre es arquetipo de la cosa
En las letras de rosa esta la rosa
Y todo el Nilo en la palabra Nilo

Este trabajo intenta dilucidar si poner un nombre es una tarea irrelevante o, por el contrario, estamos trasmitiendo al niño algo mas que una suma de letras.

Lo haremos abordando el problema desde tres visiones: Histórica, Etnográfica y Psicológica.

Historia: 1700 A.d.C los egipcios ya se valían "del poder secreto" de los nombres para fines bélicos: se les "extraían" a los príncipes enemigos y se inscribían en tablillas y vasijas de barro; luego las rompían, ritual mágico de control del otro a través de la manipulación del nombre. Cuya finalidad era inmovilizar al enemigo. (3).

También egipcio es el relato del grito de Ra cuando Isis buscaba quitarle el poder: "Mi padre invento mi nombre; mi padre y mi madre me dieron mi nombre y ha permanecido oculto en mi cuerpo desde mi nacimiento para que ningún mago pudiera tener poder mágico sobre mi" (8).

Ya en la literatura, "(...) En otro libro la tesis de que dios tiene un nombre secreto, en el cual esta compendiado su noveno atributo, la eternidad" (14)

Se estima que el Génesis, en la Biblia, se redactó en el siglo IX A.d.C (4) el primer nombre propio que aparece, Ầdam, es la modificación de un sustantivo genérico Hầ Ầdam, "los hombres" que al quitarle el articulo Hầ queda como nombre propio (Gen 2-3).

Similarmente, Jawwầh (la vida) quedará como EVA "porque ella es la madre de todos los vivientes" (Gen 3-20). Curioso, el nombre EVA no aparece nunca más, ni en el Antiguo Testamento ni en los Evangelios. (5)

En la edad media los nombres de pila constituyen los verdaderos y fundamentales. La vinculación familiar entre individuos se señala gracias a su repetición regular en cada generación; se transmiten como si fueran atributos hereditarios. (6)

Llamativamente se enlaza con lo que Lévi-Strauss comenta (7) "es probable que individuos de algún carácter notable, forma, bravura, fortaleza, abran lo que podríamos llamar un "derecho de proseguir"; el de postular que estos caracteres visibles son el signo de propiedades singulares, pero ocultas.

Se puede especular que creyeran que el nombre forma parte de esas propiedades y buscar repetirlo para su transmisión. De ser así tendríamos el comienzo de una serie de nombres iguales que llevan en sí la esperanza de transmitir propiedades ocultas."

Continua Lévi-Strauss: los nombres forman partes de sistemas que fijan significaciones; los nombres propios forman parte integrante de sistemas que nosotros tratamos como códigos: medios de fijar significaciones traduciéndolas a otras significaciones.

Y así entramos en la Etnografía, para Lévi-Strauss (7) los nombres forman parte de sistemas que fijan significaciones "¿Podríamos hacerlo si acatáramos lo que dicen algunos lingüistas que los nombres están, según Mill, desprovistos de significación son "meaningless"?"

Frazer (8) hace mención de los Nombres Personales Tabuados: "en las tribus de Australia todos sus integrantes, además del nombre personal, tienen otro nombre secreto o sagrado que les es conferido poco después del nacimiento. Este nombre secreto no se menciona nunca, excepto en las ocasiones más solemnes". Nombres Tabuados de Muertos, este tabú extensamente difundido a lo largo del tiempo y de la geografía tiene como principal motivación el pavor de irritar a los espíritus.

Lévi-Strauss (7) señala que, tanto en Australia como en América se conocen prohibiciones sobre el empleo, no sólo del nombre del muerto, sino también de aquellas palabras que están ligadas a él por semejanzas fonéticas.

Un relicto de este tabú se observa en la costumbre judía de prohibir dar a los hijos el nombre de los padres vivo (9).

Siguiendo a Berenstein (10), ya de lleno en la Psicología: "Los nombres tienen un significado inconsciente, en ese sentido podemos considerarlo un síntoma, una formación de compromiso entre el sujeto y los deseos de la Estructura Familiar Inconsciente"

Canestri y Tesone (11) afirman que "el nombre es un lugar privilegiado para la inscripción del deseo parental (...) ofrecen al Inconsciente algo indispensable, el soporte necesario para una transferencia" "la elección será siempre singular y corresponderá a la red de significantes que organizan los deseos de los padres".

Harold Feldman (12) en un párrafo que denomina Nomen Atque Omen (Nombre y Presagio) hace mención del interés que despierta entre algunos psicoanalistas lo que pareciera un efecto mágico de los nombres, Stekel y Abraham han presentado casos en los cuales el nombre propio ha ejercido una especial influencia en sus destinos. Stekel llama a este fenómeno "The obligation of the name" (el compromiso del nombre) y Abraham refuerza esta aseveración llamándolo "the determining power of name" (el decisivo poder de los nombres).

Como ultima mención bibliográfica citaremos a Freud (13) cuando reniega del "libre albedrío" en la elección de los nombres, y da como ejemplo, la trayectoria inconsciente que lo llevo a elegir el nombre Dora.

Y así llegamos al momento de responder a la pregunta que inicia este trabajo. El núcleo de esa respuesta es la afirmación de que el nombre es un significante que desde el comienzo de los tiempos va de individuo en individuo llevando en la cifra de sus letras el deseo parental. condicionando, poco o mucho, sus conductas.

Hasta el momento en que pueda hacer suyo el nombre recibido.

"Lo que heredes lo debes hacer tuyo" Goethe

Para el final reservamos un asiento de tren al lado de un médico que se había propuesto sacudir las "Regiones Infernales"; y que al querer recordar el nombre de un pintor muy conocido por él, se trabuca y recuerda el de otros dos no tan familiares a su memoria; a partir de este incidente se da a investigar tal mecanismo psíquico, enlazando fonemas y asociando con lo que oía en las conversaciones de sus vecinos, recordó el nombre olvidado y, lo que es más importante, descubrió el causante de esos olvidos y transposiciones: el Deseo y, pensando en ese Deseo, podemos imaginar a un padre que siguiendo el mismo olvido, bautice a su hijo con el nombre Boltraffio, y que éste termine pintando en la Catedral de Orvieto.

Bibliografía:

  1. Platon. Cratilo. Ed. Trotta 2002.
  2. Jorge L. Borges. El Golem. Obra poética Emece. 1977.
  3. Diccionario enciclopédico de la Biblia. Textos de Execración
  4. Gran diccionario Salvat.
  5. Diccionario enciclopédico de la Biblia p 572
  6. Philippe Aries – George Duby Historia de la vida privada Ed. Tauros 1987 Vol. La Edad Media.
  7. Lévi-Strauss El pensamiento salvaje F. de C. E. 1988
  8. Sir James G. Frazer La rama dorada F. de C. E. 1956
  9. Isidoro Berenstein Familia y enfermedad mental Paidos 1984
  10. Isidoro Berenstein Psicoanalizar una familia. Paidos
  11. Jorge Canestri y Juan E. Tesone Los nombres propios: del Cratilo a una hipótesis psicoanalitica Rev de Psicoanálisis Vol. 46 Num 4 1989
  12. Harold Feldman The Problem Of Personal Names As A Universal Element In Culture The american y mago Vol 16 Num 1 1959
  13. Sigmund Freud Psicopatologia de la vida cotidiana Amorrortu ed T VI
  14. Jorge Luis Borges Artificios Alianza 1995









 


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