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Testimonios

TERESA, PERSONAJE FEMENINO


En este trabajo hago una re-lectura de mi novela Forma Sonata para analizar los rasgos con que construí a Teresa. Intento ver cómo se ve a sí misma y cómo es vista por los hombres, Simón, músico y Alex, escritor. Son personajes que buscan su identidad a través de la escritura literaria y musical.

Aun cuando algún lector pueda pensar que Alex escribe la novela, doy fe que he sido yo quien ha escrito Forma Sonata. Por lo tanto leo mi propio escrito. Leer es otra forma de escribir. Cuando escribimos estamos solos ha dicho Marguerite Duras y a medio camino avanzamos sin saber, frente a la incertidumbre. Los personajes no han sido completados e incluso corren peligro antes que se escriba la palabra final. "-Si soy un personaje de tu novela ¡por favor no me mates!- ruega Teresa a Alex- esbozando una sonrisa juguetona." Pero el texto ha sido terminado de modo que Teresa ya no corre peligro de morir. Sin embargo, en la lectura que comienzo a hacer aquí, Teresa corre peligro de cambiar.

En el primer encuentro de Alex, Simón y Teresa, ella dice: "Simón es mi marido" (Pág. 15). Es otra forma de decir 'yo soy su mujer'. Teresa hace público que ella tiene relaciones sexuales. Nombra a Simón "mi marido".

Alex dice que es escritor. Ella responde: "yo también escribo" (Pág. 16). Esto se vincula con que ella goza con la escritura y la lectura (Pág. 121). Hay un goce. Más adelante Teresa dice: "afirmo mi derecho a ser persona y escritora" (Pág. 199). Si se relacionan "yo también escribo", "afirmo mi derecho a ser persona y escritora" y "escribe cuentos con heroínas mujeres" (Pág. 99), se lee que reivindica el lugar de la mujer en la cultura. Teresa se interesa por la condición de la mujer.

En el mismo encuentro Teresa recita un poema de Beaudelaire y brinda por la amistad. El brindis parecería colocar a Alex en la posición de amigo pero el contenido del poema indica una intención distinta: (Pág. 16)

"¡Hoy el espacio es espléndido!
¡Sin freno, sin espuelas, sin brida
Partamos a caballo sobre el vino
Hacia un cielo mágico y divino!

(Traducción libre de "El vino de los amantes", de Las Flores del Mal)

Con un título significativo el poema invita a cabalgar, a volar sin freno y sin brida, sin restricción, no 'sujeto'. ¿Teresa sólo quiere hacer saber que una mujer también tiene un espacio en el mundo artístico? ¿O además lanza un señuelo seductor? Leemos después que el escritor se siente atraído por Teresa, confiesa que ve en ella su personaje romántico. Teresa representa más para Alex que un personaje de su novela. Y él lo confirma cuando dice que siente remordimientos pensando en Simón (Pág. 51).

Alex dice que mira: "fascinado" a Teresa (Pág. 51). Mientras la ve llegar, Alex hace referencias a las vestimentas de la mujer y a su cuerpo. Pero también dice que Teresa es la vida. Esta mirada del hombre asocia la mujer con la vida, con el origen de la vida -la madre- con el lenguaje, porque la madre dice las primeras palabras al niño (nuestra lengua se llama materna). Alex se pregunta ¿quién es? ¿cuál es su deseo? (Pág. 52). Se está preguntando ¿quién es esta mujer? ¿qué es una mujer? Se está enfrentando al enigma de la mujer y se está enfrentando al enigma del deseo de una mujer. Además la asocia con la vida y de la vida no sabemos nada.

A partir de la persona que vio, Alex construye a Teresa como personaje (Pág. 58). La construye como persona sensible, que tiene pasión por escribir; la imagina joven, vibrante, inmersa en causas justas, luchando contra el autoritarismo. Construye el personaje de una mujer que lucha contra la autoridad. Admira su postura feminista.

Simón se pregunta qué significa la mujer para él y qué significa esta mujer (Pág. 22). Dice que es su compañera; ¿qué desea ella? Simón repite la pregunta de Alex, cuál es el deseo de Teresa. Ambos están frente al enigma del deseo de la mujer. En la página 100 vuelve a preguntarse "qué significa esta mujer", pero agrega 'para mí'. "Para mí" da otra dirección a la pregunta. Lo que está cuestionando Simón es el lugar que ocupa esta mujer "para él". Simón dice "mi amor", situándose en la posición de amante, pero dice que siente envidia e inferioridad con respecto a Teresa (Pág. 99). Los dos hombres admiran a la mujer capaz de luchar, una imagen femenina que no corresponde a la imagen que tienen los hombres en una sociedad contra la cual lucha Teresa. Pero Alex la admira y Simón la envidia.

El personaje Teresa coincide con la imagen que tienen estos hombres (páginas 121 y 122). Es una persona que actúa, que produce, escribe, enseña. Le interesa la condición de la mujer; sostiene ideales (Pág. 121).

Vayamos a la relación de Teresa y Simón. En el primer encuentro, Teresa mira a Simón (Pág. 122). Teresa leyó un cuento. Simón, después de haber interpretado la sonata Primavera, la mira y le dice que la música habla de amor (Pág. 125). Simón tocó para ella ¿para ser oído por Teresa? Se refiere a la música y al amor, le está preguntando a Teresa si ha escuchado la invocación. Cuando Teresa leyó ¿Leyó para él? La música de Simón ¿responde al llamado de la 'voz' de Teresa? Ambos tienen algo en la mano: ella tiene el papel y él, el violín. Algo los une en el gesto.

En el segundo encuentro: "Teresa se había vestido para él" (Pág. 125). Teresa busca gustar, atraer, resaltar su figura femenina. Pero ¿se viste Teresa para él o para ella? ¿Ensaya Teresa una estrategia femenina para constituirse en objeto de deseo para Simón? El texto sigue: "Son esos momentos privilegiados que nos marcan, momentos fugaces en que creemos en la existencia del otro".

Primera relación sexual (Pág. 126): de las palabras que dicen, extraemos algunas frases significativas. "Somos uno solo", es la ilusión imaginaria del amor. "Mi cuerpo abrazando mi deseo", deseo es deseo del cuerpo, dice Lacan. "La mano en su sexo", es la expresión en imagen del deseo, la expresión del deseo de la mujer que sostiene con su consentimiento el deseo del hombre. La causa sexuada que se sitúa del lado de los atributos que ella busca en su partenaire.

¿Y Simón dónde se sitúa? Hace pareja con el objeto 'a', la causa de su deseo, intentando alcanzar algo que no es más que el fantasma que tapona su falta. En este encuentro aparece el amor, precisamente en un "encuentro", para suplir la imposibilidad de la relación sexual. No hay otra cosa que encuentro. Es el drama del amor.

Simón pone en otras palabras la imposible relación sexual (Pág.100): "no hay diálogo con Teresa". Son dos "polos": hombre-mujer. No son dos mitades, dos medias naranjas como en la ilusión del amor. Y se vuelve a preguntar igual que en la página 122, qué significa esta mujer para mí. Inmediatamente "piensa en su madre y en el arrobo de su mirada" (Pág. 100). Es interesante este pasaje a la madre.

Veamos ahora las cartas que envía Simón a Teresa. En la primera tarjeta postal, una pintura de Il Giorgione (Pág. 147), Simón escribe admirado por la valentía de Judith quien cortó la cabeza a Holofernes. La mujer tiene fuerzas que él no tiene. ¿Cuál es el monstruo que él no puede enfrentar?

En la carta que sigue (Pág.148), la única referencia a las mujeres son mujeres con niños de la mano. La mujer aparece como la madre. Simón habla de él, no de Teresa, dice: "éstas no son ideas nuevas. De estas cosas hemos hablado tú y yo". ¿Cuáles son las cosas que han hablado pero de las que quizás ya no quiere hablar?

En la carta que envía desde Moscú (Pág. 150), Simón dice "en lugar del utópico (uni)cornio del amor"…"se crea un monstruo feroz que fagocita a los hijos de ese ideal". Simón habla de la utópica aspiración del amor -(uni)cornio - la unidad. Nos dice (¿decepcionado?) que el reverso de esa utopía es el monstruo que fagocita a los hijos. Quizás es ese monstruo que en la primera carta lo llevaba a reconocer su falta de valentía para enfrentarlo. Un monstruo que devora a sus hijos, que no los deja ser. Y en la misma carta Simón dice "no soy de aquí". Simón no puede reconocerse como sujeto en un lugar. Y termina con un "Te quiero". Declaración de amor y demanda de amor. Demanda de ser.

La tarjeta que Simón envía desde Kiev (Pág. 151) contiene la imagen de la iglesia de la Anunciación, la Anunciación de la maternidad. Y le dice: "hablamos de ti". Esta imagen de la Anunciación se asocia a la Virgen María, la madre de Dios, el Creador. María - Teresa se puede considerar como una metáfora de la maternidad, de la mujer atravesada por la palabra del Creador.

Desde Odessa Simón envía una imagen de "una mujer con tocado, con su bebé engalanado en los brazos" (Pág. 156). Y escribe: "tu Simón". Se está poniendo en el lugar de 'tu' Simón. Simón es "de ella". Parece hablarse a sí mismo.

Por último, Simón envía una tarjeta donde hay un músico que sostiene un violín. Le está enviando su retrato (él lleva el violín), el músico "con su instrumento", con el falo (Pág. 159). Ella esta allí para recibirlo, para saber que él habla de ella, que la ama.

Teresa "le propondrá separarse" (Pág. 196). "Se vio cerrada, enfriado su deseo". No lo desea. "Debe ante todo saber ¿qué quiere esta mujer?". Ante todo ¿debe saber si no lo desea / o no desea? Y se pregunta "¿qué quiere Teresa?" (Pág. 197). Teresa quiere saber. ¿Que es lo que quiere saber? "No puedo seguir siendo el apoyo de tu angustia". Se puede leer: no puedo seguir en posición de amada. Quiere "salir de un tejido de demandas" (Pág. 197). Quiere salir de la demanda de él. En la página 198 Teresa se apropiará del espacio en el lenguaje. Interesante expresión. Sería como no desdibujarse, guardar SU lugar y no sólo el lugar de la amada de Simón.

Teresa medita acerca de las figuras masculinas en el arte y el espacio de las mujeres (Pág. 199). Las mujeres aparecen destinadas para la familia, la maternidad y el hogar. Ella busca tener un espacio y ve en el mundo, en la cultura en la que vive, un espacio masculino. Es la misma preocupación que vimos en la página 121 y en la página 22. .Está preocupada por la condición de la mujer en el mundo literario, sus heroínas son mujeres, lee a Simone de Beauvoir. Teresa piensa su femineidad en términos de género y de reivindicación de derechos de la mujer. Quizás esto no está desligado de no querer ser más el apoyo de la angustia del otro, no seguir en la posición de amada.

Simón piensa en Teresa, piensa en 'su' amor de años (Pág. 206). Él ama y se dirige a ella. Pero desde ella ¿hay respuesta? Teresa dice: "me acostumbré a escuchar su voz (Pág.126). Teresa escucha. Se acostumbró a escucharlo. ¿Pero ella responde? Quiere salir de esa maraña de demandas y del lugar que él le propone, el lugar de amada. Se piensa mujer sola en Nueva York (Pág. 178). Nunca dijo que ama a Simón.

Casi al final de la novela Simón dice: "Tengo miedo de perderla para siempre" (Pág. 227). ¿Qué es lo que teme perder? ¿Lo que él cree que ella posee? Cuando le dice "mi amor" la cree suya, su posesión.

Esta relectura del texto me ha puesto otra vez ante Teresa. La he construido como mujer escritora, optimista, espontánea, profunda, luchadora contra la injusticia, asumiendo una activa posición feminista. Sin embargo, cuando trato de encontrar en mi personaje a la mujer, está mucho menos delineada, se me escapa, se vuelve evanescente. Para mí, escritor, como para Alex y Simón, las preguntas ¿qué es esta mujer? y ¿qué quiere esta mujer? siguen escribiéndose.




 


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