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PRESENTACION DE INTERSEXO

Vera Gorali

 

En primer lugar quiero agradecer la presencia de Carlos Brück, Presidente de la Fundación Proyecto al Sur, quien  aceptó con mucha generosidad presentar el libro lo cual, como se sabe, es una especie de bendición sobre el mismo, y la de Jorge Chamorro, actualmente Presidente de la EOL (Escuela de la Orientación Lacaniana) quien  se tomó el trabajo de redactar el Prólogo en mitad de las vacaciones, cuando le envié la primera copia sin corregir todavía.

También agradezco profundamente la presencia de todos y cada uno de Uds, con quienes en su mayoría me liga un afecto particular

Luego quisiera hacer un breve relato de las condiciones y del contexto en que surgió la  publicación .

A partir de un caso clínico se reactualizó para mí una temática que ya habíamos abordado tangencialmente unos años atrás dejando  más interrogantes que soluciones de doctrina .

En los casos antiguamente llamados de hermafroditismo y que hoy conforman el una agrupación que se denomina de Intersexuales, ¿cuál podría ser el impacto subjetivo del cuerpo anatómico durante el proceso de la sexuación?  sin dar por supuesto que lo habría .

Pues si bien en esto contradecimos el discurso médico , desde  el discurso del psicoanálisis sostenemos  axiomas que pueden resultar contradictorios .

Decimos por un lado  que la anatomía no determina el sexo de un individuo y por el otro citamos con frecuencia la frase freudiana  acerca de las consecuencias psíquicas de la diferencia sexual anatómica .

Todo esto para subrayar que la sexualidad del ser hablante es un asunto complejo y que resulta del atravesamiento por varias etapas que concluyen recién en la adolescencia .

De modo que no solo se abría el debate con la medicina , proclive a operar los casos de intersexualidad según una normativa binaria Masculina o Femenina - sin tener en cuenta las inclinaciones del individuo en cuestión – sino también con las teorías del género y el discurso jurídico que parecían inclinar la balanza del lado de prácticas sin lógica alguna .

Las teorías del género sostienen que no se nace nena o varón , con lo que acordamos , sino que uno u otro son el producto del discurso que lo recibe, lo educa, le otorga semblantes en uno u otro sentido , con lo que no acordamos en absoluto .

El sexo no se asigna por una decisión arbitraria de padres y  médicos  sino que se asume  como un modo de goce que tiene características particulares en cada caso y que no es momento de desarrollar aquí.  

De modo que con esas preguntas orientadoras y con algunos casos clínicos se organizó bajo mi dirección,  el grupo de investigación conformado por L. Berliner, P. Bousquet, S. Caussil, R. Garcés, S. Grassi, I. Jaureguiberri, N. Katz, G. Romero, R. Salvatori.

Durante un año y medio reunimos y trabajamos material bibliográfico, realizamos entrevistas con médicos , biólogos , cirujanos e intersexuales , vimos documentales y obras de arte, participamos de marchas hasta que todo esto se plasmó en los escritos reunidos en esta publicación .

No intentamos ser exhaustivos ni cerrar las cuestiones trabajadas. Sabemos que las épocas cambian continuamente y  los modos de satisfacción también .

Pero si intentamos que el lector en general , el del sentido y del discurso común , se sensibilice a la problemática descripta que encuentra su eje en el empuje a una normativización forzada,  cuando hoy predomina la diversidad.

   

 

INTERSEXO , UNA CLÍNICA DE LA AMBIGÜEDAD SEXUAL   

Carlos Brück

 

Quiero agradecer a Vera Gorali el que sobrepasando el hecho de la amistad que nos une hace muchos años, me haya convocado como lector de este libro.

Y de eso se trata hoy, es eso lo que hoy se ( nos) presenta. Según las reglas de la gramática, a la pregunta sobre que es el sujeto se le responde definiéndolo como aquello que permanece después que se le quitan todos los predicados.

En ese mismo sentido a la pregunta que es un libro podría responderse que es aquello que queda cuando desaparece la presentación.

Cuando digo esto recuerdo otro libro: Alicia en el país de las maravillas, en ese fragmento en que el gato de Chesire va desapareciendo y lo último que se esfuma es su sonrisa.

En tal caso habría  coincidencias y diferencias entre el libro de Carroll  y este libro intersexo que también trata de ciertas cuestiones que reúnen -como definición clínica-  el alboroto de los síntomas con la imprecisión del cuerpo.

Y volviendo a la presentación, diría que solo es eficaz cuando en su desaparición conduce a la lectura del libro y es absolutamente  inoportuna cuando descuida re/presentarlo.

Y la única manera que se me ocurre para que no suceda esto último, es haciendo una lectura al sesgo en  posición equivalente a la que se destaca en los diferentes textos y autores de Intersexo.  

Para esto, nuestra mirada no se puede regir por intenciones sino por una manera de recorrer un territorio argumental, de caminar el espacio de una política textual.

Y avanzando por digresiones y como puntuación de esta política,  recuerdo a Alberto Girri hablando de “en la lengua ambigua selva”.

Intersexo alude implícitamente a esto, cuando se subtitula precisamente como “una clínica de la ambigüedad sexual”, reuniendo lo que se quiere decir, en pocas palabras escritas  con economía de energías: no solo  somos sujetos de lenguaje sino que esta es nuestra única predestinación. Y que de la materialidad de la letra pasamos entonces a las equivocidades del sexo.

Por eso es que la portada del libro (su primera presentación) incluye este hallazgo de colocar en un segundo plano, para hacerlo mas evidente, el termino y el concepto de ambigüedad.

Porque la ambigüedad, es un decir en permanente desdecimiento en donde establecer lo normal y lo patológico desnaturalizaría (creyendo lo contrario) lo complejo de la puesta en juego de las pulsiones y su destino.  

Para llegar a esta conclusión he recurrido a varias citas sin que los citados (Carroll, Lacan, Girri) lo adviertan, pero ahora quisiera comentarles de otro hallazgo, que ya no esta en la titulación ni en el excelente prólogo de Jorge Chamorro que resitúa con precisión y muy adecuadamente los ejes temáticos sobre los que gira el libro, sino que esta en el comienzo del texto de Vera Gorali  cuando ella misma cita a Nietzsche que  nos dice “el sexo es una trampa de la naturaleza para no extinguirse”.

Por supuesto que Nietzsche le atribuye intenciones a la madre naturaleza, madre de todas las madres, pero más allá de eso me interesa destacar (ya que nos estamos moviendo en la ambigua selva del lenguaje) el término “trampa”.

Porque “trampa” más que un término, es un dispositivo que como una red de pajareros, se arma para atrapar a alguien y que para eso – y esto es lo interesante- necesita de un señuelo, de un pequeño objeto que llame, seduzca o fascine al sujeto. 

Desde ya que estamos hablando  de los vaivenes de la sexualidad articulados al lenguaje  .vaivenes enlazados a las particularidades de la relación de cada sujeto con aquello que, en tanto que resto, pequeño objeto, pone en juego su deseo.

Quizás este seria el momento oportuno en la presentación para empezar a desaparecer, pero todavía creo que falta dar cuenta de aquellos otros hallazgos que aparecen en la lectura. Y entre ellos, ya que hablamos de una política textual que implica un modo particular de atravesar el desfiladero, nos encontramos ahí nomás, a las puertas del libro, con la elección de una estrategia que no solamente legitima lo que esta por  leerse sino que marca una  dirección freudiana.

Esta posición es la que esta presente en distintos artículos de Freud pero que se hace nítida en un texto: El Moisés de Miguel Angel cuando el maestro - a contrapelo del psicoanálisis aplicado - se vale de un recorrido por los salones de un museo, para comentar un sentimiento grávido que experimenta.Pero también  para hablar sobre la ley y los imperativos del malestar en la cultura, cuestiones fúndantes del psicoanálisis.

Y este recurso es el que se hace visible en Intersexo, cuando en el primer texto del libro de Vera Gorali y significativamente en el ultimo de Sophie Caussil, se habla de lo sucedido en una muestra de arte contemporáneo en el Pompidou, y se encausa, a propósito de eso, para desarrollar las encrucijadas de la sexualidad.

Así es que Vera Gorali afirma que “mientras Pablo Picasso encarnaba la genealogía clásica y hegeliana de la diferencia sexual, Marcel Duchamp inaugura otra lógica. Hace circular las valencias masculinas y femeninas desterritorializándolas, separándolas, por así decir, de entidades anatómicas, de identificaciones forzadas y de formulismos consuetudinarios”.

Estas líneas impresionan por su claridad y firmeza. Y también imprimen un cierto ritmo al libro que seguramente en su conjunto de textos va a desplegarse, replegarse, extenderse y sostenerse en relación a este manifiesto. A este parte de situación que en un movimiento de pinzas reúne a dos artistas que conmovieron el cuerpo teórico de la estética vigente pero que aun así se condujeron de modo diferente.

Por supuesto que los psicoanalistas estamos al tanto de cierta topografía fantástica que la experiencia del inconsciente hace escuchar. Desde las paresias histéricas hasta las extremidades alucinadas en alguna paranoia. Pero no se trata de esta patología ni de los debates patéticos a los que el largo brazo  de las neurociencias nos tiene acostumbrados, cuando plantea las diferencias presentadas a diestra o siniestra en los hemisferios cerebrales, ni  de lo que alguien llamó “surrealismo orgánico” hablando de la película Garganta profunda y de la suposición de que allí estaría alojado un clítoris y ultimo pero no único, tampoco el encuentro con una feria de fenómenos que nos asombra. Como un  grand guignol, con los hermanos siameses que - es un decir - actúan a cuatro manos, o la frontalidad de la mujer barbuda o la cabeza decapitada y parlante de la flor azteca .  

Porque este libro deja de lado estas cuestiones, sobre todo deja de lado la regularización fenoménica que imponen los códices de la salud mental y por ello  se presenta como novedoso en tanto, como ya sabemos, tomemos la novedad como una noticia acerca de la verdad.

También me parece que Intersexo tiene otro matiz de lo novedoso, cuando descartando de entrada, como ya dijimos, el psicoanálisis aplicado tampoco incurre en las figuras del psicoanálisis pop, que con mas oportunismo que oportunidad, se ocupa en establecer afirmaciones triviales que se pliegan a ese imaginario social que se llama mercado.

Por el contrario Intersexo  se prepara para producir consecuencias de lectura y para ello elige entonces un estilo que, vuelvo a decirlo, se corresponde a un parte de situación, sin vigilar pero también sin proclamar para entonces decir : “llegamos pues al nudo de la cuestión controversial de la cuestión intersexual : la obligatoriedad para el ser hablante de asumir uno de dos sexos...”. Podríamos agregar que como no hay dos sin tres, este imperativo fuerza el imaginario de un tercer sexo. Nominación que podría incluirse en el excelente catalogo fílmico que incluye el libro y que resultó el titulo de una película de 1950 y algo. Publicitada como de divulgación y mirada con  imaginable excitación.

Así es entonces que este libro que estamos presentando puede enunciar lo que me parece interesante interrogar :

 ¿Como a partir de la singularidad se establecen ciertos conjuntos sociales en el campo del intersex? Conjuntos que parecerían transcurrir en tres tiempos: desde la tragedia de la discriminación pasando por la búsqueda de la reivindicación a la necesidad de la inclusión?.

Y para ir concluyendo, otra consecuencia de lectura : ¿que relaciones existen entre los fenómenos de la intersexualidad y el despliegue cada vez más acerado de la tekne médica?.

Parecería que en ocasiones estas relaciones se aproximan a la supuesta luminosidad de una ingeniería del cuerpo y que en otras se definiría por la oscuridad de los cuerpos cirujeados.

Y para finalizar sigamos por la vía de levare como aconsejaba el maestro y formulemos una ultima consecuencia: este libro toma partido por Duchamp en tanto que sus representaciones no dejan de subvertir el cuerpo supuesto como un dispositivo armonioso de los órganos que contiene.

En este sentido Intersexo, una vez mas, deja de ser un parte de situación para tomar posiciones y es por ello que se encuentra, como lo acentúa Jorge Chamorro, con la fórmula “la anatomía no es el destino...”.

Pero aquí, antes de desaparecer, quisiera dejar marcada una vez más la equivocidad del lenguaje. Y diría también con Marcel Duchamp: “esto no es una pipa, esto no es un  destino”, en tanto que lo  definamos como predeterminación.

Pero si le atribuimos a esta formula otra significación, podríamos afirmar que la anatomía, si es el destino, lugar de llegada,  puerta de embarque, puerto de arribo para un sujeto.  Para que en el borrador de un cuerpo, una sexualidad se haga precisa y enigmática.

Y como en un comienzo hablaba de esa traza de la sonrisa como ultima huella, se me ocurre una reflexión final un poco paródica: sexualidad y  lenguaje. Este libro une lo  que nunca debió estar separado.  

 

 

DIVERSIDAD Y DIFERENCIA

Jorge Chamorro

 

Leer la historia de la sexualidad  implica una construcción y por lo tanto el reconocimiento de los significantes que la ordenan. Tres de ellos, son reconocibles en este texto. La diversidad, la diferencia y el intersex. Podemos agregar el unisex.

La “diferencia” ha sido siempre planteada, Desde Hipócrates, pasando por Aristóteles, Schopenauer y Freud han dado a esta diferencia una connotación específica que es subrayar lo femenino en menos. Falta de cocción (Hipócrates), incapacidad para la función pública (Aristóteles),  los engaños de la dama europea (Schopenhauer), la carencia de falo (Freud). El feminismo ha sido una de las respuestas a esta interpretación, reivindicando un lugar diferente para la mujer. Uno de sus efectos ha sido el “unisex”.

El unisex en su vocación universalista se ha puesto en serie con lo que Roland Barthes define como el facismo del lenguaje, en la medida que anula las diferencias. Es  el mismo sentido que orienta el texto de Jean Claude Milner Las pendientes criminales de la Europa Democrática cuando formula: “Confrontados al nombre judío los Europeos han inventado dos soluciones, la neblina de la asimilación y la noche del exterminio”.

La “diversidad” de fenómenos que nuestra actualidad presenta: transexualismo, trasvestismo, etc/ recogidos con toda precisión por este texto, permite extraer de esta diversidad las líneas de pensamiento que alteran la ecuación femenino-menos, la variante unisex (asimilación), para presentar el reconocimiento de diferencias que son de muy otro orden que las reconocidas por esta historia.

Es cierto que una vez reconocidas las diferencias, no fenoménicas sino de estructura, se plantea el tema de la conexión. En este camino Vera Gorali, lleva está lógica a su máxima tensión cuando sobre el fondo del axioma lacaniano no hay relación sexual, plantea el intersex.

Si hablamos de los sexos, el cuerpo no podía dejar de estar presente. Es por este camino que el texto va delineando lo que es el cuerpo para el psicoanálisis, que no se define por sus funciones,  sino que se ordena por “su pérdida”.

La mentada identidad sexual, sostenida en general por la percepción del cuerpo, por supuesto merece ser interrogada mucho más allá de la dialéctica que se hace presente en toda maternidad entre rosa y celeste. En esta perspectiva, debiéramos reemplazar dichos colores por un signo de interrogación en cada puerta. En este camino el conocido: “varón dijo la partera” se ilumina como una precipitación injustificada, que debe ser escuchado como un anhelo, más que como una precisión del sexo.

El recorrido preciso, complejo encuentra al cuerpo golpeado, maltratado.  será el lugar donde se interroga la relación entre tener y ser un cuerpo. Apropiarse del cuerpo,  “tenerlo” es una clave de la relación de todo sujeto con eso Otro que es su cuerpo.

Veremos también aparecer en el texto lo que se denomina una normalización forzada. Se nota la secuencia de los cuerpos tatuados, mutilados, encontramos ahora la normalización forzada. Es la dialéctica ineludible entre el sujeto y lo Otro, en cualquier de sus formas, Estado,  sociedad,  ideales, padres, madres, cuerpo analista, siempre tendremos el desafío de la normalización que desconoce particularidades.

Finalmente este interesante texto remata con una alternativa que permite pensar, ubicar la diversidad que nuestro mundo actual nos ofrece. Sin prejuicios, la autora coloca las cosas en su lugar no se trata de la elección del sexo sino de la elección de objeto, que es en última instancia, lo que permite tener un cuerpo, es decir, poder usarlo, y donde el ser parlante puede encontrar en otra dimensión la consistencia perdida.

No es sorprendente que el texto concluya con la afirmación freudiana:  la anatomía no es el destino, dado que  Vera Gorali, desarrolla profunda y minuciosamente la lógica de esta afirmación.

 

 

 

    

 

 

 

 


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