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Testimonios

Sandpaintings: Rituales escritos en la arena 

 

En los dibujos de arena de los indios Navajos se asoma la trama secreta del universo.  

Introducción.

 

 *El punto de partida de este escrito es un viaje que realizó la autora a  Nuevo México, Estados Unidos.

 

A lo largo de este trabajo intento descifrar - aunque sea parcialmente- (la verdad siempre aparece a medias, velada, o para decirlo de otro modo, la verdad nunca puede ser dicha toda) los mecanismos que operan otorgándole autoridad, o poder a los chamanes de la comunidad Navajo de Nuevo Méjico. El poder, entre otros, de "curar" enfermedades en la práctica chamanística.

 Un proceso posibilitado por un tipo de vínculo que se conoce en Psicoanálisis bajo el nombre de transferencia, ( SSS –Sujeto Supuesto Saber) y que legitima cierto  saber sobre un determinado mal que aqueja al paciente. En este caso,  dadas las  características de la cura chamanística la dimensión de la transferencia se juega dentro del orden de lo imaginario,  operando como sugestión y motorizando la posibilidad de la cura “adaptativa” del sujeto a la comunidad adónde pertenece.
Otra de las cuestiones que se plantean es de qué manera el arte y más precisamente, los sandpaintings creados por los indios navajos forman un todo indisoluble con las ceremonias de sanación.





1.1 Los Hijos del Sol.

 


                              "Lo que fluye no es el río, sino el puente" (Proverbio Zen).

Afuera del mapa “oficial” de los Estados Unidos y alejados de los shopping centers de neón, desde las reservas indígenas, en medio del silencio del desierto, los indígenas transmiten sus leyendas a través de sus ritos y objetos mágicos. El turista avanzado que llega hasta estas tierras pronto descubre que allí todo es arte a su alrededor.
Durante las ceremonias que organizan los feriados del calendario, los lienzos pintados, los cuerpos emplumados, decorados:  body painting ceremonial.
Barrocos, excesivos, recargados con collares y brazaletes de piedras turquesas dotadas de supuesto poder, durante las antiguas ceremonias, las mujeres  adornadas con coronitas de arco iris- mujeres que ahora, en calidad de actrices oficiantes, solo en algunas ocasiones teatrales se asoman durante los dias feriados para asombro de los turistas.
Los vestidos de telas espesas bordadas, los arcos y las flechas milenarios, las tallas de madera, - objetos que, todos ellos, según creen son portadores de fuerzas ocultas en sintonía con el universo.:símbolos y signos oníricos que traducen la presencia mágica de la religión antes de la religión.
Totalmente identificados con el medio que los rodea, frente a las montañas Sandía, bajo el cielo fosforescente de color violeta de Nuevo Méjico, a cada paso, en cada acto de la vida cotidiana, los indígenas quienes se consideran a si mismos hijos del Sol, reverencian a la  madre naturaleza.
En la agenda de Nuevo México los días de los festejos varían un poco de un año a otro, pero por lo general, las celebraciones incluyen La Danza de la  Tortuga ; las Ceremonias del Alce, del Ciervo y del Búfalo; los Ritos Comanches de San Ildefonso; la Semana Indígena -que coincide cuando se organiza una exposición de artesanías locales, y el famoso Pow Wow, un importante encuentro intertribal.
El Día de San Antonio se festeja ejecutando la Danza del Maíz; los ritos de la pubertad de los Mescaleros Apaches y sus ceremonias consagratorias de La Cascada y la Serpiente ; los espectáculos de Mariachis a la luz de la luna; las misas y las procesiones durante el día de San Agustín; la conmemoración del nacimiento de la Virgen María y los Festivales de Flamenco - comida griega incluida- con bailarines y bandas de música en vivo que agregan una cuota de entretenimiento al exotismo de las noches del desierto.

1.2 Hechiceros, ceremonias y rituales: Antonin Artaud

En las sociedades equivocadamente llamadas primitivas, los chamanes – los hombres medicinales, o  hataliis como les dicen allí -son los encargados de sanar y armonizar al hombre mediante sus gestos y sus palabras hipnóticas.
Magos públicos o brujos en un estado muy especial de sintonía con los poderes de la naturaleza, practican conjuros y encantamientos para lograr el bienestar de su gente y su comunidad. En la búsqueda de la verdad,- separando lo verdadero de lo falso-, los hechiceros investigan las vías secretas y las propiedades mágicas de las plantas, los minerales, las lluvias, los truenos, las fases de la luna y el recorrido anual del sol y las estrellas. Es decir,  misterios relacionados con la vida y la muerte.
Una de las diferencia más grandes entre su filosofía y nuestro punto de vista occidental es la manera en que conciben su lugar en el mundo. En una suerte de neopaganismo los indígenas que siempre vivieron fusionados con la naturaleza, consideran que el hombre forma parte de un delicado equilibrio donde todos sus componentes, todas las formas, incluidos los seres más elementales, están interrelacionados, interactuando. Y para decirlo de la manera en que lo diría Mircea Elíade, en” Mito y Realidad,” cada día, con sus ritos, puestas en escena de los mitos, vuelven a inventar el mundo.
La chamanes -anunciadores del gran secreto- según Antonin Artaud- tal como lo describió en "El ombligo del limbo", son aquellos que abren la puerta a una realidad deslumbrante poblada por mitos antiquísimo, tal como lo narra el mismo poeta en su libro “ Viaje al País de los Tarahumaras”, un libro que escribe como resultado de un viaje a Mexico, en busca de la salvación, profundamente desilusionado de la cultura europea.

Artaud  quien se unió al Movimiento Surrealista en 1920 , fue vocero y pieza clave y fundamental del grupo durante la etapa del Primer Manifiesto Surrealista.. Pero además, fue  uno de los primeros en emprender largas travesías hacia esas tierras. En 1936 viajó al país de La Serpiente Emplumada , impulsado por la esperanza de llegar al México eterno y acceder así a una realidad más profunda.
En el refugio de la Sierra Madre junto a los indios Tarahumaras, supuestos descendientes de atlantes, Artaud experimentó los efectos mágicos del peyote con la intención de acercarse a un punto más avanzado de la verdad.
"Si los Tarahumaras siguen consagrándose a este tipo de experiencias", reflexionaba Artaud, "es porque la cuestión del progreso no se plantea en las tradiciones. Es un ciclo sin principio ni fin". Once años atrás, en su libro había planteado: “Allí donde otros exponen sus obras, yo solamente muestro mi espíritu; Me niego a hacer diferencias entre cada minuto de mi mismo. No acepto el espíritu planeado. Vivir no es otra cosa que arder en preguntas.” Caminante en busca de un sueño perdido, su viaje lo llevó a profundizar sus ideas.

“El país de los Tarahumaras está cargado de signos…Hay en la Cábala una música de números, y esta música que reduce el caos material a sus principios, explica, por una especie de matemática grandiosa, cómo la naturaleza ordena y dirige el nacimiento de las formas que ha retirado del caos.

La ciencia da también números: 2, 3, 4, 7, 12, cuando explica mediante qué ritmo se ordenan los átomos de la materia para llegar a formar los cuerpos. En la organización natural de la materia, esos números ocupan un rango primario y si existe una metafísica, es en ellos donde es necesario buscarla. Quiero decir, que despojando el espíritu divino que busca perdidamente situarse encima de las cosas para explicar su formación, es necesario sentir en la raíz de las cosas y, antes que en su cuerpo, la constitución de su vida física, la vibración misteriosa de esos números cuyo ritmo secreto explica el nacimiento de la realidad.
Ahora bien, toda cultura auténtica ha conocido siempre ese secreto y ha querido manifestarlo por medio de figuras. Y los tarahumaras tienen como base de su pensamiento esas extrañas figuras y la sierra de los tarahumaras igualmente las lleva.
He visto repetirse veinte veces la misma roca proyectando en el suelo dos sombras; he visto la misma cabeza de animal devorando su propia figura. Y la roca tenía la forma de un pecho de mujer con dos senos perfectamente dibujados; he visto el mismo enorme signo fálico con tres piedras en la punta y cuatro agujeros sobre su cara externa y vi pasar, desde el principio, poco a poco, todas esas formas, a la realidad.

Admito que se diga que esas formas son naturales; pero lo que no es natural es su repetición. Y lo que es menos natural todavía, es que las formas de su país los tarahumaras las repiten en sus ritos y en sus danzas. Esas danzas no han nacido del azar, sino que obedecen a la misma matemática secreta, a la misma intención del juego sutil de números a que toda la sierra obedece….. Es entonces cuando la ciencia astronómica de la naturaleza, cuya vida gira en torno del Sol, se ha vuelto secreta….

Por mítica que se suponga la existencia de la Atlántida, Platón describe a los atlántidas como una raza de origen mágico. Los tarahumaras, a quienes considero descendientes directos de los atlántidas, continúan dedicándose al culto de los ritos mágicos”. Hasta acá Artaud.

 

  1. 3 Viajeros ilustres


La vanguardia surrealista se encargó de subrayar la figura del chamán quien con su arte señala la Belleza, entendida bajo el concepto matemático de armonía . Así, el chamán es quien pone imágenes a las palabras,,allí donde no alcanzan las palabras para nombrar la realidad. En la búsqueda de una mayor realidad, durante sus paseos casi diarios al mercado de pulgas de Clignancourt, Breton rescataba piezas extrañas, que para él resultaban ser talismanes, relieves de la suerte incomprensibles, fragmentadas y pasadas de moda que se abrían paso hacia otras dimensiones.
Entre esos objetos convivían fetiches provenientes de culturas exóticas. Artefactos maravillosos que agigantaban su pequeño estudio de la Rue Fontaine. Bajo bandera durante la década del ‘40, cuando los alemanes invadieron París, Breton junto con Masson, Ernst y Man Ray partió a Nueva York rumbo al exilio.
La llegada del grupo europeo favoreció el desarrollo de la pintura joven al proporcionarles una nueva fuente de inspiración: las culturas indígenas que pueblan con sus destellos de visiones de libertad interior el paisaje espiritual americano de Groenlandia a Nuevo México. Artistas soñando un nuevo mito que aliviara la condición humana, los surrealistas en los Estados Unidos realizaron frecuentes excursiones a Nuevo México y a Arizona en busca de un conocimiento secreto, Convencidos del parecido entre el pensamiento indígena y el surrealista,-lenguajes en los dos casos que se abren a una realidad distinta , durante esas excursiones al Oeste Breton recolectaba kachinas de los indios hopis: delicados muñecos y muñecas que oficiaban de guardianes del espíritu. Y aunque profesaba una adoración confesada por todos ellos, el pope del surrealismo sentía una especial predilección por uno de ellos que evocaba a a Diosa protectora del Maíz. La muñeca tenía el borde de la cabeza surcado de nubecitas. Unas espigas de trigo en medio de la frente, un arcoiris alrededor de la boca y una lluvia bajando por los valles coronaba los pliegues del vestido.


2.1 Navajos . El universo es sagrado.

Los llaman Diné, lo que significa” La gente de los campos extensos,” aunque prefieren denominarse simplemente, gente, o gente de la tierra.
En el paisaje árido del Dinetah o Navajoland , su territorio, los cactus se tocan entre sí, así como se encadenan las estaciones del año.
De manera idéntica que muchas otras tribus cercanas, llaman a cada mes, luna, seguida de una descripción que refleja las transformaciones del lugar.
Así, febrero es la luna anciana al final del invierno; abril, la luna gris del ganso- aludiendo a los patos y a los gansos que regresan del sur-; agosto es la luna cuando los pichones empiezan a volar; septiembre la luna cuando el salmón regresa, noviembre la luna cuando el río empieza a helarse, y así sucesivamente.
Aunque poseen treinta formas distintas de expresar la palabra viento, el navajo,- un lenguaje tonal, sutil y complejo,-semejante al chino en algunos aspectos- no tiene ni una sola palabra para designar lo religioso.La razón es simple. La religión forma parte inseparable de la vida cotidiana como el comer, el dormir, el respirar o el caminar.
Al contrario del cristianismo al que consideran una religión part-time donde el hombre sólo puede acceder a Dios unas pocas horas por semana desde un lugar determinado como la iglesia, para los navajos el Universo es sagrado y la relación con Dios, full-time. Los animales, el cielo, la tierra, las personas, las plantas y las divinidades, todos ellos son una serie de elementos interconectados que contienen tanto el bien como el mal.
Lejos de las estratificaciones sociales- tanto en la tierra como en el cielo- en el altar navajo no existe una deidad suprema.
Entre los dioses figuran La Mujer Cambiante (Changing Woman o Estsánatlehi), quien dio vida a todo lo existente, el Primer Hombre, la Primer Mujer , los Héroes Gemelos, su hermana White Shell Woman (Mujer Caracol Blanco oYolkaí Estsán), el Monstruo Slayer, el Hijo del agua y los hijos de la Mujer Cambiante.
E
n algunas narraciones las dos mujeres forman una sola entidad . En cambio, el primer hombre y la primera mujer fueron acusados de practicar la brujería y de crear enfermedades y miserias. Por eso, para ellos, el mundo es benevolente y también peligroso. Entonces, el problema para los navajos reside en mantener la armonía del universo.
Entre los casos posibles de curación figuran personas asustada por pesadillas o que tienen una racha de mala suerte y personas que sufrieron desgracias, víctimas de embrujos, flechazos, mordeduras de serpientes, o descargas de rayo, males curados con el Shooting Chant. En cambio, el Beauty Way (El camino de la belleza) se utiliza para combatir pies, brazos y espaldas doloridas.
Entre los navajos, la confusión mental y locura eran casos aislados que requerían el Canto de la Noche (Night Chant) también conocido como Yeibichai. Un ritual en el que intervenían doce bailarines y que sólo podía realizarse entre la primera nevada y la primera lluvia.
También el participante podía ser alguien que tuviera la necesidad de aprender la ceremonia para convertirse en hombre o en una mujer medicinal.
Una vez diagnosticado el mal, el chamán contacta al cantante y lo cita a los cuatro días.
Cada hataali se especializa en dos o tres ceremonias que le llevaron unos siete u ocho años aprenderla. Según afirman los mismos navajos, no hay nadie que domine los cincuenta y ocho rituales de sanación a la perfección, ni mucho menos.
Solamente durante la Night Way Alone (Atravesando el camino de la noche, o Pasando la noche solo) se registraron quinientos setenta y seis canciones. Cada una de ellas posee entonaciones, símbolos, danzas y gestos acorde a cada cuadro clínico.

 

Alquimistas sutiles que traspasan las fronteras de lo conocido, los chamanes transforman lo invisible cotidiano en algo extraordinario, visible, tangible, palpable y real para ellos, tan real como las santa ritas- allí las llaman buganvillias- que adornan todos los jardines de Nuevo Méjico.
Profetas sin ninguna intención de reconocimiento, los chamanes buscan un nuevo equilibrio que restablezca el orden entre la tierra y el cielo.
Aproximándose a las fuentes de la creación, se pasean por lo oculto iluminando zonas oscuras y prohibidas y como Médiums inspirados entrando en estados de receptividad guían a los espíritus restituyendo al hombre a una realidad completa, guiados con el hilo de la sanación ritual que los une a la bobina de la tradición oculta.
Las ceremonias que realizan los indígenas para afirmar su secreto forman parte de una trama y de una clave jeroglífica del mundo. Junto con su arte con el que forman una totalidad coherente, los ritos religiosos celebrados a lo largo del calendario de un año aparecen como una de las vías privilegiadas de retorno a lo sagrado.

El día señalado.

 El hombre medicinal es el encargado de purificar el lugar dando la orden de dibujar al pie del lecho del enfermo un mandala, conocido
como sandpainting o drypainting. Literalmente, un dibujo seco hecho con arena, harina de maíz, polen y raíces.
De esta manera, repite simbólicamente la creación del mundo- incluso si los cantos no aluden expresamente al rito cosmogónico.
Es decir, existe una solidaridad esencial entre el mito del origen del cosmos y el rito de sanación.
La mayoría de los cantos rituales con fines sanadores comienzan evocando la creación del mundo, la aparición de las enfermedades y la manera en que fueron transmitidas de una generación a la otra.
Según Mircea Elíade
, bajo la creencia que el tiempo puede ser dominado, o abolido -¿acaso no es lo mismo?- observando los dibujos en la arena que a veces son hasta cinco por ceremonia y escuchando las canciones rituales.
Proyectado fuera del tiempo profano, el paciente es insertado en la plenitud primordial. Llevado “hacia atrás” hasta el origen del Mundo, asistiendo a la Creación en un ejercicio de renovación, en busca del paraíso perdido que no es otra cosa que una imagen cultural y económica idealizada anterior a la llegada de los blancos.
Al finalizar este ritual que puede llegar a durar hasta nueve días, para cumplir su propósito curativo, los croquis deben ser destruidos doce horas después que el paciente haya absorbido su poder ¿ No es acaso la transitoriedad de las cosas de este mundo una de sus claves?.
En señal de despedida el cantante reverencia el cielo y la tierra, derramando la arena del dibujo en las direcciones señaladas por los puntos cardinales.
En comunión con el universo, el hombre es Tierra, Aire, Fuego y Agua. Arena, mar, río, viento, selva, luz, montaña, cielo, sol fugaz.
Las coincidencias y la gran similitud entre las sandpaintings ( pinturas de arena) de los indios Navajo y los mandalas tibetanos fueron señaladas por Mircea Eliade :" en el ritual curativo de los Bhils hay un detalle particularmente interesante. El hechicero purifica el lugar que
queda junto a la cama del enfermo, y con harina de maíz, en el interior del dibujo inserta la casa de los seres sobrenaturales y traza asimismo un mandol.( mandala).  El mandol es una imagen que ocupa un papel importante en los ritos tántricos- tibetanos y es ante todo una " imago mundi " que representa a la vez el cosmos en miniatura y el panteón de los dioses. Su construcción equivale a una recreación mágica del mundo. El mago, al dibujar el "mandol" al pie del lecho del enfermo, repite la cosmogonía: el enfermo se sumerge en la plenitud primordial, se deja penetrar por las fuerzas gigantescas que han hecho posible la creación. “.
Entre los Navajos, el mito cosmogónico- seguido del rito de emergencia de los primeros humanos del seno de la tierra- es recitado en ocasión de las curaciones o durante la iniciación de un chamán.

La ceremonia incluye la ejecución de complejos dibujos sobre la arena. Estos dibujos actualizan uno tras otro los acontecimientos que tuvieron lugar en los tiempos míticos.
Cuando el hombre medicinal completa al ritual de los dibujos en la arena entonando la plegaria correspondiente, activa la pintura -el poder de la pintura - efectuando el traspaso, se podría decir que emplean la ley de la magia y de la medicina homeopática imitativa, " lo semejante atrae a lo semejante. La imagen se hace eco del  poder sobrenatural del chamán y el chamán traspasa al paciente su fuerza, su esencia, para curarlo”.
Se cree que la belleza de la pintura atrae a los malos espíritus, que no pueden  resistir semejante resplandor, como los navegantes vencidos bajo el canto de las sirenas.

 


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