Rudy

Quiero comenzar por agradecer por esta invitación, ya que, bueno, me siento una especie de tío de Malestar, de esos tíos que antes de que nazca el sobrino preguntan “cómo le van a poner al nene, ¿Y si es nena?” , o que llaman después de cada ecografía, que comentan que ya le compraron una batita azul para la tapa, y lestras de color blanco, y le dicen añl pdre que no se preocupe, que todo va a salir bien, cuando lo ven anisoso por llegar a tiempo, ya no al sanatorio, sino a la imprenta.

También mi sobrina más grande, la Fundación, cumple 10 años. ES, entonces, una oportunidad para festejar. Aprovechémosla.

Presentar al nuevo bebé. Bueno,digamos que es un bebé que, desde el comienzo, nos habla. Nos habla en cultura, y nos habla en “psicoanalitico” . Y como pasa con todos los bebés, o sea, con todas las personas en un princpio (¿o alguien puede decir que nunca fue bebé?), el nuevo ser busca su modo de expresión, su idioma.

A decir verdad, en la lectura de Malestar me encontré con muchas palabras para mí desconocidas. En realidad no es que no las conociera, pero las había visto en otros lugares, ¿ vieron cómo acundo uno se encuentra con el mozo del bar al que uno va todos los días, pero se lo encuentra en el cine, entonces no lo reconoce?. Yo creo que algo parecido pasa con el psiconanálisis. Las palabras son las mismas, pero están en otro lugar, entonces uno no las reconoce.

Por eso tuve que buscarles significados. Pero claro, si los buscaba en un diccionario común, iba a encintrar el sentido común de la palabra, no el psi. Y si los buscaba en un diccionario psi, no lo iba a entener. Si ya no las entendía en un libro psi donde estaban acompañadas por otras, ¿cómo las iba a entender en un diccionario “psi”, donde cada una está por su cuenta?

Entonces las tuve que buscar en el espacio psi que me resulta más familiar, mi propio “inconsciente”. creando mi propio diccionario psi, (que en diciembre de 2001 fue publicado por editorial Planeta , se llama Freud más o menos explícito, y es un libro ideal para tratar de entender el psicoanálisis y no lograrlo, como se darán cuenta al leer las definiciones que siguen)

En la página 18 de Malestar, por ejemplo, encontré la palabra “Síntoma”. En mi diccionario encontré lo siguiente.,

Síntoma: Los médicos suelen llamar “síntoma” a aquellas cosas que el paciente les dice que les ocurre (a ellos, no a los médicos, claro).

Si el paciente dice: “me duele la cabeza”, el médico anotara como síntoma una jaqueca, una migraña, una cefalea, una cefalgia, o cualquier otra palabra que al paciente le suene incomprensible y muy culta, y justifique la receta de un par de aspirinas que era lo que él mismo pensaba tomarse antes de consultar al médico.

Para un psicoanalista, en cambio, un síntoma es algo absolutamente distinto (o sea, en este caso, el dolor de cabeza puede ser cualquier cosa, digamos una fobia, una obsesión, una depresión, un dolor de cuello, una gripe, todo menos un dolor de cabeza).

Luego de varios años de tratamiento, el analista podrá decirle al paciente qué es lo que en realidad le pasaba cuando él creía que le dolía la cabeza, qué personaje interno le estaba dando tantos “dolores de cabeza” ,y, en caso de ser un paciente varón, de qué cabeza se trataba en realidad, o en caso de ser una paciente mujer, qué cosa quería evitar con esos dolores de cabeza.

Así es que el psicoanálisis le ha aportado un nuevo cuerpo a la idea de síntoma, y al mismo tiempo ha aportado nuevos síntomas de los que hasta entonces el cuerpo no tenía ni la menor idea..

Hoy en día los sujetos pueden sufrir, hasta con orgullo, síntomas que no sólo les permite trabajar mientras los tienen, sino que por ejemplo, los hace eficientes hasta lo exasperante en su labor cotidiana

Pero a veces los síntomas pueden confundir al psicoanalista.

Un caso de síntomatología confusa

Supongamos un caso en el que viene una paciente y dice: “Tengo abulia, afonía, amnesia, analgesia, atetosis, bella indiferencia, calambres, cefaleas, ceguera pasajera, contracturas, coprolalia, delirio, desazón, desmayos, diplopía, disnea, dolor, ecolalia, eritema, espejismos, estupor, fatiga, fiebre, Folie, frío, globus histericus, hiperalgesia, hiperestesia, insociabilidad, insomnio, llanto, macropsia, mareos, migraña, monoplejia, mutismo, neuralgia, opresión en la garganta, palpitaciones, parestesia, seudoencefalitis, seudsoperitonitis, sordera, tartamudeo, tedio, temblores, tics, tos, vértigo y vómitos, así que casi no vengo a sesión”

¿Cuál es el diagnóstico que un analista puede plantearse en este caso?. Primero tiene que descartar de que no se trate de un grupo de personas y no una sola, o bien de que sea un médico que se queja de todos los casos extraños que él debe atender personalmente.

Una vez que se hizo este diagnóstico diferencial y queda claro que se trata de un solo paciente y es él mismo (o ella misma, como dijimos) quien sufre de todo eso, debe constatarse de que se trate de un ser vivo. Hecha esta disquisición, es probable que alguien que crea sufrir de tantas cosas en realidad no las esté sufriendo físicamente sino en su psiquismo, o sea que justo justo esté sufriendo de algo que no incluyó en su extensísima lista .

Uno podría pensar que tal vez se trate de un hipocondríaco, dada la cantidad de síntomas, pero como dijo que por todos estos síntomas casi no viene a sesión, nuestro diagnóstico se desvía hacia la fobia, digamos, no se atrevía a salir de su casa y por eso sufre todos estos síntomas como pantalla.

Pero si observamos los síntomas por sí mismo, no nos será difícil descubrir de qué trata de los signos característicos, casi diría patognomónicos (si supiese lo que esto quiere decir) de una histeria. Seguramente el analista llevado por el hecho de ser una paciente mujer, y de los síntomas por ella relatados, no se dejaría engañar por la hipocondria ni la fobia, y la trataría como una histeria. Con lo cual se habrá dejado engañar por la histeria, obviamente.

¿Por qué digo esto? Es obvio, si escuchamos el discurso de la paciente que no repetiré aquí por cuestiones de espacio y para no aburrir al lector, pero que usted puede encontrar y releer varios párrafos antes. La paciente refirió un montón de síntomas histéricos, que por ser muchos remiten a la hipocondría, y por lo que dice al final recuerdan a la fobia. Todo muy lindo, pero, ¿Cómo los relató? ¡Por orden alfabético! ¡Nadie que no fuera obsesivo haría algo semejante!.

También encontré, en el trabajo de C.Bruck, la palabra “Astrólogo”, y luego,l en mi diccionario:

Astrología: Ciencia que consiste en adivinar el futuro, o al menos en predecirlo. La astrología es una ciencia casi diríamos opuesta al psicoanálisis, que apenas si intenta, y muchas veces no lo logra, adivinar el pasado. De todas maneras, cabría la posibilidad de combinar ambas ciencias, y hacer predicciones para el año que viene según el signo psicoanalítico, ya que no astrológico, de cada individuo.

Veamos un ejemplo: A los Obsesivos se les puede decir que en general durante el año que viene repetirán lo que hicieron el año pasado, tal como en el 200 repitieron el 99, en el 99 repitieron lo del 98, y así sucesivamente. Con respecto a las histéricas, iniciarán este año con total indiferencia, pero igual vamos a darles un consejo : Evite las relaciones desgastadas: esos cuatro hombres que se pelean por usted no le convienen, busque otros cuatro hombres que se peleen por usted.!

Los Hipocondríacos comienzan el año con aspiraciones, ansiedad, inquietud, y un dolorcito acá cada vez que toman aire, además de ese ruidito inaudible al inspirar que no los deja dormir pero que al final no es nada. y seguramente este año invertirán importantes sumas dinero en fármacos, alopatía, homeopatìa y en hierbas varias. En el amor : hay una enfermera en su vida. En cuanto al sexo, sí, dicen que es bueno para evitar el escorbuto.

Para los esquizofrénicos este año va a ser el año de las revelaciones: se enterarán de que los Reyes Magos no existen, y de que los padres sí que existen, no eran alucinaciones suyas.) Salud: Una de sus personalidades sufrirá una indiposición pasajera. Amor: Esa mujer no le conviene. Insiste en ser ella misma y se resiste a transformarse en un aspecto suyo. Sorpresa: va a una fiesta con 100 invitados y descubre que todos son usted. Con respecto a los Psicópatas Tal vez este año depare una gran suma de dinero a los psicópatas, o al menos a sus abogados defensores.

Para los paranoicos este año no es este año, es el año pasado que sigue, mejor dicho que los sigue a ellos. Con respecto al amor: Su mujer no lo engaña, realmente se acuesta con otro. Y un consejo :antes de aniquilar a ese invasor extraterrestre de orejas largas, nariz negra y cola larga, verifique que no se trate de su propio perrito.

Para los Fóbicos/as en general este año pasará volando, especialmente para aquellos que le tienen miedo a los aviones. Habrá un gran negocio en puerta pero usted tendrá miedo de abrirla.

Los narcisistas tendrán serios problemas de pareja, ya no se quieren a sí mismos como antes. Conocerán Europa, digo, Europa los conocerá a ellos. Para los Masoquistas Este año será de verdadero goce a nivel económico, con excelentes posibilidades de sufrimiento a nivel bursátil, industrial y profesional. Si no le alcanza., siempre le queda posibilidad de jubilarse por Autónomos.

En diversos pasajes de Malestar encontré la palabra “deseo”, y en algunos otros no la encontré, pero sentí que era por culpa mía, porque ahñi debería estar. Me pregunté entonces por esta palabra:

Deseo: ganas de que ocurra algo a nivel lacaniano. En realidad la palabra deseo se utilizaba ya en forma cotidiana, para expresar las ganas que el paciente tenía de que ocurriera algo.

Pero con el psicoanálisis se descubrió que en realidad lo que uno deseaba cuando creía que deseaba algo, no era lo que uno creía desear, sino que en realidad uno deseaba otra cosa.

O sea, por ejemplo, cuando uno desea a una bella señorita o a un bello señor en realidad está deseando a su madre con la que se ha identificado el color de ojos de la señorita o el bigote del señor, según el caso. Cuando uno desea comer una empanada, en realidad también está deseando a su madre, esta vez por el lado nutricio que nos dio la teta cuando éramos demasiado pequeños como para celebrarlo. Si uno desea un diploma de abogado, o diez mil dólares en papeles de cien, una tortuga de agua ,una muñeca inflable o viajar a la Cochinchina, esos deseos le pueden ser interpretados como que el abogado lo defenderá de los crímenes que uno cree haber cometido contra su madre, que los diez mil dólares gratis son como la teta materna nutricia, que la tortuga de agua es grande, serena y sexualmente prohibida como mamá, que la muñeca inflable es porque uno nunca va a conseguir una mujer de verdad que lo cuide como mamá, o porque la Cochinchina lo hace acordar a cuando de niño su mama lo retaba y le decía “cochino”.

Cualquier cosa que uno desee remite a su propia madre, menos desear a su propia madre, que remite al manicomio

Hemos de decir que no son los psicoanalistas los primeros que se dedican a esto de los deseos. Ya en la antiguedad había unos personajes que se dedicaban al mismo ramo y se llamaban “genios”. Lamentablemente,no existe ninguna lamparita que uno pueda frotar y salga el analista cuando uno lo necesita

En la página 19 de Malestar, en el texto de LIbertella, encontré la plabra “pulsión”. Esta, en mi diccionario psi, no estaba. Instintivamente volví a buscar en el Íncdice y aunque no encontre “pulsión”, encontré:

Pulsionismo: Impulso que hace tender a una persona a viajar a Israel

Llegado a este mi nuvel de confusión era tal, que me dije yo no entiendo nada de las terminología psicoanalítica, mejor dejemos aquí por hoy, porque como dice el refrán popular: fetichista, a tus zapatos